Recuerdos DeInfancia · Sensaciones y Sentimientos

Hipnosis

Con mis pequeños y frágiles seis años te descubrí.

Enrollada como una dama alrededor del gran plantero que adornaba el ingreso de la escuela.

Tu cuerpo, era el de una bailarina lista para el gran salto,

tu cabeza en alto y tus ojos verdes fijos en los míos.

Estaba sola y debía volver al aula… me deslicé hacia el lado opuesto de la puerta doble y me escabullí.

Me hipnotizaste, no comenté con nadie, ni tan siquiera con mi compañera de banco.

El tiempo pasó, sonó la campana dando por finalizado el día…

En fila nos dirigimos a la puerta de salida.

Y fue ahí… recién ahí, cuando te veía pelear con garrotes y pedradas con los que intentaban matarte, pude hablar y contar.

Historia de Familia · Recuerdos DeInfancia · Sentimientos

Papá de vacaciones

No tengo recuerdos de haber vivido con mi padre durante los primeros años de mi vida. Mis imágenes fueron siempre de mi papá de paseos y vacaciones.

Era feliz cuando viajaba a Resistencia para pasar mis vacaciones con él. Durante esos dos meses de verano Era mi papá de vacaciones.

Cuando llegaba el momento de volver a casa y mi madre me buscaba, nunca lloré, simplemente lo tenía incorporado.

Durante el año no lo extrañaba, al menos no tengo recuerdos de ello, sabía cuando lo vería y en esos meses nos escribíamos, las cartas de él mas que cartas eran esquelas, y eso era suficiente.

Estaba acostumbrada a vivir con mi madre, las dos solas, y mi vida estaba organizada así.

Hasta la adolescencia fui feliz con mi papá de vacaciones.

Las pocas veces que fue a mi pueblo por alguna emergencia…lo veía y me resultaba tan extraño, tan fuera de lugar.

No era él. Su rostro, su abrazo, su cariño eran los de siempre… Pero no era EL.

Mis mejores recuerdos son aquellos en que lo tenía todo para mi, en vacaciones. No importaba que estuvieran mis hermanos. Era mío, era mi Papá y así me lo hacia sentir.

Sensaciones y Sentimientos

Verdades/ilusiones

La vida no es «un lecho de rosas», es un camino con momentos felices, aprendizaje y muchas tristezas.

Basta con decir he vivido momentos felices.

Sería ilógico creer que somos muy felices, cuando debemos trabajar tanto, para lograr instantes que brillen en nuestra senda.

Debemos manejar nuestras emociones para que los declives no sean tan abruptos.

Debemos caminar a paso lento para que el ritmo que nos impone la vida no nos estrelle.

A veces lo logramos…otras caemos. No importa cuantas, sólo importa cuan fuerte nos aferramos para que el dolor sea soportable.

Cuando llegamos a cierta edad nos damos cuenta…

Nuestra memoria se encarga de recordarnos cuanta oscuridad recorrimos.

Lo importante es: ¿Valió la pena?

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