Nuestra vida es tan finita e inestable; lo vemos a diario con la partida de alguien conocido o no. Sufrimos por cosas vanas, sin darnos cuenta de que el reloj que marca nuestros días puede apagarse en un segundo.
Nos cuesta valorar el momento y vivirlo en toda su dimensión. Damos por hecho que siempre habrá un mañana y postergamos nuestros deseos en función de ello. La vida es tan breve; no importan los años que pasen, siempre serán breves los lazos que nos atan.
Y cada despedida se sentirá injusta, y en nuestros pensamientos quedarán rondado los porqués, sin pensar que cuando vinimos al mundo no firmamos un contrato de caducidad. Tan solo vivimos a nuestro libre albedrío y nos atendremos a ese punto final.
@poupeedinubila

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