Nuestro vestuario no nos representa; quizás lo elijamos para esconder
los más profundos sentimientos.
Cuando nos miramos al espejo, tratamos de ocultar aquellas señales que nos delatan.
Enmascarar los dolores internos… lo aprendimos desde la niñez, para protegernos,
para evitar ser vulnerados.
Es una acción automática de defensa.
La vida, en muchos casos, no nos permite ser plenos por diferentes razones, y es allí cuando adquirimos ciertas posturas para preservarnos.
Sanar es aprender a ser.
@poupeedinubila

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