Ficción/Relatos

El ave y la princesa

Cuenta la leyenda que una Princesa paseaba por los jardines de su palacio, cuando un ave se posó sobre su mano.

Se sorprendió al ver un ser tan diminuto y logró acariciarla antes de que batiera sus alas hacia un nuevo destino. Ese acto tan especial hizo que la viera como una mensajera, y desde ese día sus pasos la dirigieron a ese mismo lugar a la espera de una nueva visita.

La princesa rechazó todas las propuestas de matrimonio, pues esperaba que se cumpliera la promesa que creía haber recibido.

El tiempo transcurrió lento; cada vez que volvía sobre sus pasos, ansiaba encontrar la respuesta, aunque regresaba desilucionada. Un día, en una ceremonia, le presentaron a alguien que la esperaba con una sonrisa; en su ropaje tenía bordado aquel pajarillo que una vez la visitó.

@poupeedinubila

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Poesía/Prosa

Tempestades internas

Fue tan grande tu dolor que, cuando pudiste llorar, tus ojos derramaron tempestades.

No necesitaste un hombro donde apoyarte, sino una pared para deslizarte y, en cuclillas, dejarte llevar a lo más hondo de tu ser.

Esa pérdida que arrasó tu vida te transformó en un ente que vagaba en solitario, con las noches en blanco; y si el cansancio te agobiaba, soñabas con ella.

Costó que volvieras al mundo: en tu rostro se dibujaba una sonrisa, pero tu mente volaba.

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Prosa Poética · Reflexiones

Las estaciones del alma

Las estaciones no solo marcan temporadas del año,

también son períodos de nuestras vidas.

No importa la edad, cada quien elige en qué estación vivir.

Somos únicos e irremplazables; recorremos nuestra senda en función de gustos y estados de ánimo.

Podemos vivir en una eterna primavera o avanzar a un otoño.

Tal vez nacimos en otoño y persistimos en él o vivimos en un cálido verano por siempre.

Elige…

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Ficción/Relatos

La dama ausente

Era tan bella y a la vez tan tímida que a su paso nadie se animaba a soltar palabra.¿Cuál sería el motivo de su andar ausente? Nadie lo sabía.

Tan solo caminaba a paso ligero con la premura de algún pensamiento. Las ancianas recordaban algún incidente pero preferían guardar silencio. Los hombres saludaban con un cabeceo algo que ella apenas notaba. Los niños la veían pasar como a la princesa de su cuento preferido.

Los años transcurrieron y sus apariciones fueron mermando; tan solo los vecinos contaban que la veían mecerse en la galería de su casa.

Se fue apagando y un día dejaron de verla.

Dicen que un familiar la llevó consigo…

@poupeedinubila

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