Fotografía · Historia de Familia · Sentimientos

La Historia detrás de la fotografía:

La Historia de esta fotografía es justamente la falta de ella. A pesar de los años transcurridos no pude desenmarañar su identidad.

La investigue en la familia y a través de las redes con resultado nulo.

Es una bella fotografía de una niña que tomaba la comunión y estoy convencida de que si mi madre la guardo por tantos años debió ser alguien importante para ella.

¿Me ayudan ?

Historia de Familia · Homenajes/Recuerdos · Sentimientos

Abrazos infinitos

Salvador Antonio Lázaro Di Nubila, mi Salva, mi padre, mi edipo, eligió este día allá por 2005 para abandonar este mundo y mudarse a otra dimensión.

Desde ese día y luego de un duelo muy largo y doloroso, nos encontramos en el límite de ambos mundos para seguir compartiendo: consejos, vivencias y recuerdos. Solo necesito cerrar los ojos para que su rostro se dibuje en mis párpados, algunas veces solo me mira, otras me sonríe. El límite es tan tenue que puedo escuchar sus consejos para situaciones que vivo en la actualidad.

Allí está mi Salva amado. Ese niño grande que cerró sus ojos hace 18 años, pero nunca se fue.

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Los espíritus de mi infancia

Mi infancia en general fue solitaria. Tan acostumbrada estaba a ello que aunque hubiera personas en mi derredor yo seguía en mi mundo.

Viví rodeada de espíritus/sombras, algunos de ellos todavía vivos y otros ya no; aun así para mí eran sólo nombres familiares a quienes conocía a través de la evocación de mis padres.

Eran tan vívidos que formaban parte de mi entorno a pesar de no conocerlos. Las fotografías me acompañaban y aún hoy lo siguen haciendo, desde allí me dicen «seguimos aquí, estamos contigo».

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Recuerdos de infancia

En mi casa no faltaban libros y menos de poesías. Mi madre mantenía correspondencia desde su adolescencia con escritores y algunos de ellos fueron sus profesores.

Una de ellas era Rosa María Sobrón de Trucco y esta poesía estaba en una de sus cartas. Seguramente algunos alumnos de mi madre la recuerden.

Elegía para una muerte anónima
No conocí tu nombre.
Trepabas las mañanas  con alas de colores
prendidas en las manos
(El féretro pequeño:
espuma. Casi nácar)

Silencio en el azul, 
Procesión de silencios
en la clara mañana.

No conocí tu nombre.
Mas tu ausencia pequeña
me lloviznaba el alma...

El silencio sonaba entre flores y pinos
Crecía una canción
en la mañana clara.
(Mas era una canción
que solo  yo escuchaba)

No conocí tu nombre. Ni tampoco tu rostro.
Sólo anduve la pena de la madre
escalando tu cuerpecito inerte.
-Ángel. Y un verde en alas-
y niños, muchos niños
que besaban tu caja...

Enero se detuvo en el aire crecido.
El sol para regarte su cuerpo acomodaba.
(Tampoco el sol podía
desnudarse en tu caja).

No conocí tu nombre.
Era un enero pleno y una mañana clara.
Tu cuna pequeñita
erizada en la loma,
frente a la casa blanca
parecía tan mínima,
ay,tan mínima y blanca...

No conocí tu nombre,
Me sumé a la mañana
y mirando hacia Dios
vi que lo acompañabas....

Muerte chiquita anónima-
-Muerte grande con nombre-
Acomodé mi pena al lado de la madre.
Flor-rocío de lágrima.
Intenté en su mejilla
un beso sin palabras.
Y me alejé corriendo.
...Y adiviné su cara...

No conocí tu nombre.
Trepabas la mañana.
Y mirando hacia Dios
vi que lo acompañabas...

(Rosa María Sobrón de Trucco- 1901/1978)