LibroReconociéndonos · Poema · Poesía Breve · Sentimientos

Pasando revista

Pasando revista a mi vida,

busco y rebusco en las páginas

de mi infancia, momentos felices.

Busco y rebusco…

Son pocos.

Busco y rebusco

esas instantáneas que

quedaron impresas en mi memoria.

Cada vez son menos,

se esfuman, se vuelven borrosas como esas fotos viejas que atesoro.

¡ Dios, permíteme retener el presente por más tiempo!

*libro «Reconociéndonos»

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Poesía · Reflexiones de vida · Sentimientos

Imágenes de vida

Giran y con ellas giran mis pensamientos.

Veo mi infancia triste,

triste y con pequeñas alegrías.

Una infancia donde miro desde el afuera lo que me rodea,

sólo observo, no tengo participación.

Mi adolescencia con mucho dolor, pero aprendiendo a amar.

Mi juventud luchando, luchando por sobrevivir…

y en la madurez llegó la serenidad.

Miro hacia atrás y comprendo…

Comprendo que valió la pena esperar…

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«Más allá del Rostro» Perso Arana
HablandoEnSueños · Historias de vida/Memorias · Mundo Onírico · Reflexiones de vida · Sentimientos

Para vos Mosa Rossi

En un día tan especial como hoy, cuando se cumplen dos años de tu partida…cuando veo videos en tu homenaje y palabras de la familia y amigos que movilizan hasta las lágrimas me puse a buscar en la compu fotografías en las que estuvieras para compartir y encontré un pequeño video de los cinco nietos grabado el 11 de enero de 2014, meses antes que nos dejaras, y allí estás, sólo tu voz y es más que suficiente.

Sólo vos pudiste lograr que hoy encontrara un video perdido en mi computadora y del que no guardaba ningún recuerdo.

Siempre supe que estabas conmigo, porque te sueño, porque hablamos y reímos en ellos con la naturalidad que lo hicimos siempre. Porque no te fuiste…porque estás aquí rondando cerca mío…en esa dimensión en la que no podemos verlos pero si sentirlos. Te quiero y no te olvido.dsc_0262

Genealogía · Historias de Familia

Historia familiar

Para quienes trabajamos en Genealogía los caminos se abren en muchas direcciones, avanzar en el pasado reencontrándonos con nuestros ancestros y sus historias de vida que de algún modo influyeron en la nuestra y en la de muchos otros, descubrir que ellos fueron partícipes de la independencia de nuestra patria y de sus luchas internas, ver en antiguos documentos «nuestra historia» y también podemos avanzar por  senderos de un presente paralelo que desconocíamos total o parcialmente.

En ambos casos el sentimiento es de disfrute.

Los primeros nos llenan de orgullo y en algunos casos dolor por las penalidades pasadas. Los segundos son la alegría del abrazo a la distancia o del encuentro fraterno. Y esos abrazos, esos encuentros no tienen precio, son únicos en si mismo. Poder hablar y reír con aquellos que hasta ayer no formaban parte de nuestra familia, no tiene precio.

Brindo por ellos … por mis ancestros que son las raíces de mi vida y por las familias Mujica y  Miranda que hicieron crecer la copa del árbol de mi esposo y mis hijos. Gracias!!

 

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Microreflexión · Prosa Poética

Si yo no lo recuerdo no existió

Esa frase  me la dice siempre uno de mis hijos cuando le recuerdo las travesuras que hizo de niño. Esa frase que forma parte de nuestras reuniones y provoca risas  también puede contener su lado gris ,  hay muchas cosas que para ellos no existieron porque yo no les dije para evitar que se preocuparan. Aun cuando veían una mamá tirada en la cama descompuesta mi respuesta era no hay que preocuparlos y llegué a darle el nombre de “chiripiolca” extraída del programa del Chavo, programa que ellos miraban, de allí pasé ser la abuela chiri cuando vino el primer nieto, porque mis descomposturas eran casi a diario, y sé que fui un peso muy grande para mi familia.

Muchas veces por evitar preocupar a los hijos quitamos importancia a las cosas que nos pasan  hasta llegar al límite en que ya no somos capaces de manejarnos por nosotros mismos, de caer tan profundo que podemos llegar a trasformarnos en un ente al que todos miran con lástima.

Si hubiera sido realista con ellos y les hubiera contado que una vez subiendo las escaleras del edificio en el que trabajaba en el 3º piso (escalera que subía y bajaba todos los días) cuando llegué apenas pude caminar unos pasos porque todo giraba ante mi y no veía lo que tenia delante, caminé lentamente y pedí una silla para sentarme a «descansar», cuando me sentí un poco mejor, agradecí y fui a mi lugar de trabajo con el solo comentario de que me había «cansado».

Si les hubiera contado que al salir de la odontóloga y caminar tres cuadras para tomar el colectivo el mundo  me daba vueltas y el corazón latía a mil en  mi garganta , paré un remis y fui a ovillarme en mi cama esperando que pasara.

Si les hubiera contado que cuando volvía del trabajo, bajé del colectivo , caminé dos cuadras y me sentía tan ahogada por la falta de aire y las palpitaciones que la media cuadra que faltaba para llegar a casa fue un siglo en mis espaldas…caminar dos pasos parar, caminar dos pasos parar…hasta que pude golpear la puerta y caer en el primer sillón que encontré ante la mirada sorprendida de mi marido quien nunca comprendió lo que me pasaba.

Tardé muchos años en recuperar mi vida, mediando internaciones traumáticas en la unidad coronaria, pero ya era tarde, había perdido parte del crecimiento de mis hijos, vivencias de la familia, había perdido mi espacio en el hogar. Todos esos años de lucha en los que muy pocos me acompañaron, no sólo habían dejado lagunas en mis recuerdos, me habían restado espacio en mi hogar. Para mi familia la vida había continuado y se adaptaron a ella cada uno a su manera, pero faltaba alguien y ese alguien era yo. Es difícil reclamar un espacio que mi esposo y mis hijos habían ocupado por la necesidad natural,  la vida no para, transcurre, y nadie te devuelve lo perdido.

De muchas cosas me siento responsable… fui yo quien decidió no asustar a los chicos, fui yo quien quiso protegerlos, lo que nunca pensé es que lo pagaría tan caro.

Si,  nuestros hijos deben saber lo que nos pasa  de acuerdo con su edad y comprensión y tratando de no alarmarlos, pero deben conocer la verdad.

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Reflexiones · Sentimientos

Aprender a decir adiós

Para quienes traspasamos la mitad de nuestra vida, hay experiencias que se repiten y nos hacen revivir otras que fueron dolorosas pero  de las que guardamos vivencias ricas.

Hoy me enfrento con la misma situación que pasé con mis padres, por momentos trato con un bebé y al rato hablamos del novio que está rondando. No importa el tema…es enriquecedor, porque la relación que tuvimos durante muchísimos años se transforma, los roles cambian y solo podemos agradecer a Dios estar allí para acompañarlos en esos diálogos extraños donde el pasado y el presente se juntan y a veces nos miran como a simples desconocidos, pero eso no importa…solo resta agradecer.