
Con paso lento avanzo por el sendero, a mi ritmo, disfrutando el momento.
La serenidad que transmite la naturaleza me envuelve;
es como un abrazo cálido que calma mi ansiedad.
Respiro profundo y siento cómo mi cuerpo se relaja.
El aroma del bosque…
-esa amalgama de maderas, flores y hojas- se resume en un exquisito perfume.
Respiro profundamente, cierro los ojos y me despido de la ansiedad: solo queda la calma.
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