pensamientos · Sentimientos

Cómo comprender a una madre

En la niñez y juventud todo se da por hecho. Allí está, allí debe estar… y cuando no lo está nos sentimos ofendidos. ¡Llenos de enojo!

Pasan los años, las responsabilidades son otras. Estamos tan ocupados en comprender a nuestros hijos, que nos resulta difícil entender a nuestras madres. Las notamos llenas de ñañas y damos por hecho muchas cosas…

Y siguen pasando los años y transitamos el mismo momento y los mismos pesares que ellas y es ahí cuando las comprendemos.

No todo estaba dado por hecho. Algo quisieron decirnos con sus acciones, tal vez no sabían demostrarlo con palabras, lo decían con un obsequio, un llamado de atención, o en silencio. Cuando eran mayores a veces con una rabieta.

Algo quisieron decirnos y no lo dijeron…

Es nuestra tarea entenderlas…para quienes tienen la suerte de tenerla y a quien no, aprender a vivir de otro modo.

¿Cómo comprender a una madre? Sólo experimentando sus mismas vivencias o parecidas.


			
Abrazo · Sentimientos

Abrazo infinito

Fuiste un aluvión en nuestras vidas, con tus risas y tus enojos, con un timbre de voz que difícilmente pasaba inadvertido.

Fuiste ese ventarrón movilizante que a veces hacía temblar los cimientos.

Hablar de la muerte era un juego que asiduamente hacías, sin prejuicios, con liviandad y picardía y esa pícara muerte un día te llevó.

Fuiste todo eso y mucho más, tu vida trascendió a través de esos tres niños, hoy ya adolescentes y en ellos te reflejas.

Te convertiste en el aura que los protege.

Pasan los años para todos, pero no para vos, recorres los lugares con tu misma impronta, un paso atrás o un paso adelante.

Protege sus sueños…

#Quedateen casa · Genealogía · Sentimientos

Vicenta Estela Quattrochio (Monona) (19/7/1918- 16/7/1950)

Estela, está en el recuerdo indeleble de la familia. Alguien que partió muy pronto pero nunca se fue de nuestros corazones.

Estela, Monona para la familia y sus amigos, decidió que su vida ya no tenía sentido con apenas 33 años. En esa corta franja de tiempo se desarrolló profesionalmente, viajó representando al país, conoció a su marido, se casó.

Estela, la de la mirada profunda y la sonrisa grande, muy amiga de sus amigos, la docente, el buen recuerdo de sus alumnos. Algo que nunca sabremos motivó su partida tan repentina, 33 años, y en 33 años hizo mucho más que  en toda una vida.

Estela, a quien el poeta español  Luis Rosales dedicó unos versos, la amiga, la hermana, la esposa, la mujer de la cultura y la civilidad.

Estela, nuestra Estela, la que está en los corazones, la que nunca conocimos, pero era la tía presente. Hoy leo sus cartas y veo un espíritu libre, alegre y cariñoso, es como sentirla cada vez más cerca.

Estela, la tía Estela…la que me acompañó toda la infancia y la adolescencia aún sin estar.

Ella fue una presencia desde lo más profundo en mi vida, sus recuerdos, mi madre que sufría su ausencia y con ella un desarraigo total, pero ella nunca  se fue.

La sociedad la olvidó, olvidó el camino que hizo como feminista, y mujer de la cultura, sus amigos ya no están, pero sigue presente en el corazón de la familia , la tía Monona… la tía Estela… en esa imagen con sus grandes ojos oscuros de mirada firme, su boca grande de sonrisa espléndida y una revista entre sus manos.

Simplemente Estela.