Visiones

Inclino la cabeza, como tantas veces, cierro los ojos suavemente y me hundo en la profundidad de la niebla, y te busco…y te busco lentamente sin importar el tiempo que me lleve, hasta que allí estas…allí están tus ojos, tu mirada tan dulce, siempre tierna, y esa sonrisa…esa sonrisa que me dice que todo está bien.

Lentamente abro los ojos y me distiendo. Estás ahí…

¡¡Gracias por seguir a mi lado padre!!

 Salva.1

Sentimientos

Arrodillarme en el piso a jugar con ellos y terminar atropellada por sus impulsos. Dormir abrazada mientras sus manitas descansan en la mía y transformarnos en un vínculo de tres.

Volver a reír como una niña,  como esa niña que nunca fui. Que esos “locos bajitos” despierten en mi las más remotas sensaciones de libertad, ternura y alegría.

¡Oh Señor!, si que estoy agradecida a la vida por permitirme disfrutar de estos momentos tan especiales, únicos e irrepetibles.

Sentimientos

Un día hace cuarenta y nueve años te elegí…pero que difícil fue que me aceptaras. Lo que no sabías es que no soy fácil de desistir y aunque sea en silencio soy muy persistente, claro que en cuarenta y nueve años ya te diste cuenta de eso.

Transcurrieron los años y nos casamos, vinieron los hijos, los nietos. Vivimos tantas cosas juntos, dolores, dificultades, alegrías. Lloramos juntos…reímos juntos, nos amamos. Hace cuarenta y nueve años que formas una parte importante  de mi ser. Te quiero!!

Mi ceibo coral

Hay algo que me pasa cada vez más seguido y es que no puedo entender a las personas que se comportan como vándalos.

¿Por que  un árbol que te brinda sombra  y en la belleza de su floración se cubre de un halo coral puede llegar a molestar como para prenderle fuego?

Mi ceibo coral, hermoso, rozagante, erguido en mi vereda como el gran vigía luego de que la tormenta hiciera estragos con el lapacho gigante, una noche ardió junto con las ramas del lapacho y la palmera emplazada muy cerca. Fue tanta la impotencia que sentí esa noche mientras hablaba con la policía y los bomberos trataban de apagar el fuego. No entendía el motivo y sigo sin entenderlo aún hoy cuándo lo miro elevar sus brazos quemados hacia el cielo tratando de lucir la mitad de su fronda verde.

Mi hermoso ceibo al que cuidé a partir de un pequeño plantín y me regaló años de belleza, me mira con tristeza preguntándose ¿por qué?