Sueños

Te soñé. Te soñé diferente…

Hablábamos como siempre,  vos estabas en la casa de General San Martín, sentada con alguien conocido y a quien no recuerdo. La casa totalmente pintada de un tono vainilla, la pared externa del lado izquierdo cubierta por un  mural  que representaba a la Virgen y el Niño.

Era una situación extraña. Venía con mi prima de su casa , hablábamos de los niños, de una colonia de niños pequeños, como mis nietos, jugando a expresarse con música. Nuestra conversación estaba detenida en el tiempo y los niños de los que hablábamos eran mis hijos.

No sé si fue la música que sonaba en mi sueño o  los juegos de los niños los que me despertó y como era de suponer estaba sola y en el silencio más absoluto.

Cómo siempre… nos encontramos en mi próximo sueño…

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Sentimientos

Seguramente estas festejando tu cumpleaños… no podrías dejarlo pasar. Unidas en el infinito con Estela tu hermana jamás olvidada, tu madre, tus tías y esa abuela que con su gran corazón abrazó a todos tratando de protegerlos. Allí deben estar tus amigos los que partieron antes y los que se sumaron después. Que bullicio, todos juntos…  Brindo por vos mamá, por un nuevo cumpleaños!!

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De madres y padres postizos

Algo que me caracterizó siempre durante el transcurrir de mi vida fue la búsqueda de la figura materna. Siempre he tenido “madres postizas”.

Desde muy pequeña, mi madre estaba tan ocupada en trabajar y en tratar de sobrevivir a su manera que yo sentía que no la tenía. Sentía su ausencia y en muchas situaciones no estaba Siempre de alguna manera se daba  o yo  elegía aquella persona que cubría ese espacio. De pequeñita fue una vecina, pero hubo bastantes mudanzas y debía adoptar nuevas figuras:  vecinas o personas muy cercanas pero nunca familiares.

Durante mi adolescencia mi mamá postiza vivía a mi lado, más que una madre la sentía una amiga y como se trataba de un matrimonio también lo adopté a él. Eran ellos a quienes podía recurrir cuándo algo necesitaba. Durante el transcurso de toda mi vida siempre que volví a mi pueblo fui a visitarlos, así que siguieron formando parte de todas las etapas de mi vida: el inicio de nuestro noviazgo cuando aún vivía en el pueblo,  y ya casada mis embarazos, la presencia de los niños que iban aumentando. Siempre… incondicionalmente…tenía que visitarlos. Fueron y son una parte de mi historia.

Hace unos días cuando volví le pedí a mí esposo que me tomara una fotografía con mis “padres postizos”, creo que nunca, nunca me había tomado una fotografía con ellos… no tengo memoria … para mí es la primera, pero quería guardarla porque ellos representaron ese papel que muchas veces estuvo sin cobertura. ¡Gracias Yiya y Víctor por estar para mi!

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Recuerdos y anécdotas

Este fin de semana volví a mi pueblo de la infancia y adolescencia acompañando a mi marido en el festejo de su promoción de la secundaria. El encuentro fue muy alegre y lleno de anécdotas, abrazos, risas y baile.

Estas ocasiones siempre tocan nuestras cuerdas sensibles, compañeros que ya no están, profesores que partieron pero dejaron una marca muy honda en nuestros corazones.

Ya casi al final de la noche, cuándo quedábamos pocos escucho a mi espalda la voz de una de las integrantes de la promoción que micrófono en mano quería recordar a mi madre -Doña Pacita Quattrochio profesora de Castellano-, porqué había insistido tanto en la enseñanza de la poesía que había logrado que quedaran en su memoria, especialmente una de Juan de Dios Peza. Escucharla recitar me conmovió hasta las lágrimas y quiero compartir con ustedes ese poema tan bello que acompañó mi adolescencia y la de muchos. Gracias Mary Infeld.

Reír llorando

Viendo a Garrick, actor de la Inglaterra,
el pueblo al aplaudirlo le decía:
Eres el más gracioso de la tierra y el más feliz.
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez ante un médico famoso,
llegose un hombre de mirar sombrío:
-Sufro -le dijo- un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.

Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte;
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única pasión la de la muerte.

-Viajad y os distraeréis. -Tanto he viajado
-Las lecturas buscad -Tanto he leído-
Que os ame una mujer – ¡Si soy amado!
-Un título adquirid -Noble he nacido.

¿Pobre seréis quizá? -Tengo riquezas
– ¿De lisonjas gustáis ? – ¡Tantas escucho!
-¿Que tenéis de familia?…-Mis tristezas
-¿Vais a los cementerios?… -Mucho, mucho.

¿De vuestra vida actual tenéis testigos?
– Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

-Me deja- agrega el médico -perplejo
vuestro mal, y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrick podéis curaros.

-¿A Garrick ? -Sí, a Garrick…La más remisa
y austera sociedad lo busca ansiosa;
todo aquel que lo ve muere de risa;
¡tiene una gracia artística asombrosa !

-Y a mí me hará reír?-Ah, sí, os lo juro !;
él, sí, nada más él…Mas qué os inquieta?…
-Así -dijo el enfermo -no me curo:
¡Yo soy Garrick ! Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el autor suicida
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay ! ¡ Cuántas veces al reír se llora!..
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora
el alma llora cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestras plantas pisa
lanza a la faz la tempestad del alma
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto;
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.

 

Un día como hoy

Hace nueve años decidiste partir y así lo creo porque  diste una dura lucha en un plazo muy corto. No te fuiste madre, te siento rondando muy cerca mio, escucho tu risa, tus enojos, es un murmullo constante que no molesta, acompaña. Nadie te describió mejor que tu nieto al despedirte aquel 10 de septiembre de 2007:

A PACITA

Pacita, mi Pacita, la de todos los que la queremos, la que conocemos y que acompañamos su trajinar, hoy cerró los ojos para siempre.

Nadie, que la haya conocido, puede evitar recordarla, con su presencia furibunda, su verborragia incontenible y su capacidad para generar amores y odios con igual intensidad. Siempre presente y siempre protagonista, ella nunca pasó desapercibida. Tenía una manera particular de demostrar afecto, y más particular de pedir ayuda. Tuvo solo dos miedos en la vida, temor a la soledad y a la muerte. Soledad con la que convivió abrazada durante décadas, y muerte que no sintió, porque Dios quiso que parta en Paz.

Nació en Victoria, un 24 de enero de 1923 y ese calor de verano entrerriano marcó a fuego su temple y moldeo su temperamento extrovertido y visceral. Siguió a su hermana Estela Quattrochio a Resistencia – maestra del colegio Itatí y mujer de la cultura cofundadora del Fogón de los Arrieros – e inició sus pasos como docente en el Chaco.

Tuvo tres hijos Monica, Diego y Poupée – mi madre – de su único matrimonio, con Salvador Di Nubila, que luego de brisas y tormenta llegó a sin mas temprano que tarde. Sin embargo el siempre la recordó con cariño hasta el último día.

Fue maestra de campo en Colonia La Dificultad y tuvo una destacada carrera docente en Colonias Unidad y General San Martín, donde fue declarada la Primer Ciudadana Ilustre.

Allí, en “El Zapallar”, esa tierra de algodón y surco, de gringos europeos que dieron esplendor al pueblo con su sudor, fue una destacada vecina de sociedad, y la profesora de Literatura por experiencia.

De vuelta a Resistencia trabajo pocos años hasta jubilarse y crear su propio templo en Padre Cerqueira 125 – su Finisterre -.

En esa casa pasé muchos momentos de mi infancia y mi adolescencia, era mi refugio, mi lugar de juegos y de compañías. Ella era mi profesora y quien me malcriaba. Yo era su regalón… lo soy.

Muchos amigos de la cultura partieron antes a esperar su llegada, Eduardo Fracchia –su amor platónico nunca reconocido- y Ricardo Jara por ejemplo.

Allí están todos, con una sonrisa, en la antesala de una fiesta eterna. Tu mamá, esa de la que tanto te costaba hablar; tu hermana Estela, aquella que marcó tu vida y te enseñó que el amor duele y es difícil de sobrellevar; las demás con quienes te reencontrarás como en la infancia; y por supuesto Salvador, el del corazón grande y sin rencores, quien te abre la puerta y será el gran anfitrión.

“Acuario te pintó” abuela… y virgo te despide.

Pablo Javier Mujica

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Amores

A veces hay seres que amamos pero nuestros caracteres son incompatibles, por eso dificulta nuestra relación. Y, muchas veces son incompatibles porque somos demasiados parecidos. Cuando ellos parten inesperadamente son los momentos mas difíciles porque no estamos preparados para dejarlos ir y no sabemos cómo decirlo.

Cuando comentamos con alguien: -pero me quería, antes de partir  me dijo que me quería- sorprendidos ante tal evidencia, y  recibimos como respuesta “claro que te quería, siempre te lo demostró”. La confunción aumenta.

Siempre…siempre discutimos, siempre peleamos, me pudo haber hecho la vida imposible… porque??. A la distancia sólo me queda una respuesta… porque era su forma de amar.

Como decirte…

Como decirte que la luna no es tan blanca ni el cielo tan azul como lo ves. Que las personas no son blanco y negro… todas estamos llenas de grises.

Que los besos de mamá no se comparan con los de nadie, que podemos estar resentidos, podemos pasar por malos momentos, que quizás nuestra relación con mamá ya no es la de antes, quizás ella ya no este aquí…

Pero los besos de mamá siguen siendo los besos de mamá. Los besos de mamá siguen siendo únicos…