No implores,
no ruegues,
no sufras,
no te reconocerán.
No dejes que tu cabeza esclavizada caiga,
ante quienes se creen más fuertes que tú.
Lucha hijo,
vencido no llegarás al camino
que al triunfo te llevará.
No implores,
no ruegues,
no sufras,
no te reconocerán.
No dejes que tu cabeza esclavizada caiga,
ante quienes se creen más fuertes que tú.
Lucha hijo,
vencido no llegarás al camino
que al triunfo te llevará.
Si tus manos fueran garras te pediría,
que no dejaras transcurrir el tiempo
cuando estamos juntos;
o apurarás los días cuando lejos nos hallamos.
Si tus manos fueran garras te pediría,
que me estrujaras con fuerza,
que abrazaras mis días…
Pero…, si tus manos fueran garras
tú no sabrías,
acariciar tan suave como lo haces vida.