A veces te preguntas , ¿Por qué yo?
No eres tú, son ellos.
Son ellos los enfermos, que hicieron de tu vida un infierno.

A veces te preguntas , ¿Por qué yo?
No eres tú, son ellos.
Son ellos los enfermos, que hicieron de tu vida un infierno.

Si me tocas y tiemblo, no confundas, es repulsión.
Todo lo que venga de ti huele a abuso.
Es muy probable que no creas en Dios…
pero ten por seguro que todo el daño que hiciste, lo pagarás.

En un país que se destaca por la corrupción, donde los políticos y sus comparsas se enriquecen. Donde haber trabajado toda una vida no te garantiza una jubilación superior al costo de la canasta básica.
Un país donde la comida, la salud y la educación no está garantizada para más de la mitad de la población. Donde la basura política se ocupó de que casi tres generaciones pierdan la cultura del trabajo, subsidiándolos sin exigir una contraprestación.
Un país donde los subsidiados ganan más que un maestro, a quienes recargan de trabajo y los obligan a promover de grado, para que obtengan el certificado de finalización escolar sin haber aprendido lo básico: Leer y escribir.
Un país donde los médicos que trabajan para el Estado en los más importantes hospitales de la región deben salir a la calle porque también son parte de los olvidados. Los aplaudimos en la Pandemia y muchos de ellos perdieron la vida en ella y como premio reciben una paga miserable, con contratos de obra como prestadores monotributistas sin cobertura social.
En este país de políticos enriquecidos y allegados, todavía hay pueblos que viven como hace un siglo.
Los olvidados, sobreviven en pueblos sin caminos, hay que pasar al país vecino para llegar a ellos, no tienen agua ni luz. Los niños hacen sus deberes a la luz de una vela o un mechero.
Los olvidados comen de la basura sin que afecte a la elite política que usa vestimenta y alhajas de marcas de prestigio mundial.
Argentina, un país con premios nobeles, con importantes Universidades, con Profesionales destacados mundialmente pero con una desigualdad que nos recuerda a la época colonial de Reyes y vasallos.
Aunque tu cuerpo no te responda, no te rindas.
Sigue adelante.
Tu cuerpo tiene memoria, no pierdas tu ritmo…
Tu ritmo está allí … escondido.
Muévete, aún si debes hacerlo paso a paso.

Si, la vida tiene esas cosas…
un abrazo tuyo puede suavizar mis dolores.
Cuando el pánico dispara su furia y siento que vuelo fuera de mi,
tu abrazo puede llegar a ser sanador.
Hay abrazos que curan y otros que matan.
El tuyo, siempre cura.

Camino y camino, se hace tan largo… tan estrecho… tan empinado…
que sólo tus alas pueden hacerme volar.
