Poesía · Reflexiones de vida · Reflexiones Personales/Pensamientos

Soledad

Un día,

me gustaste como nombre;

mas recién hoy, conozco tu verdadero significado.

Te veía rodeada de un halo de misterio.

Distante.

Lejos mío.

 

Hoy te conozco,

tal cual eres:

Fría, triste, desesperante.

Hoy podría llamarme Soledad.

 

Cuanto llanto hay detrás de tu nombre.

De cuanto sufrimiento te ves acompañada.

Soledad…

Tú me haces recordar:

“días grises en que mis ojos vueltos a la lejanía

miran lo inalcanzable,

o noches negras y largas en que tumbada dejo deslizar por mi rostro

lágrimas de impotencia ante el presente”

 

Estas poblada de recuerdos,

de recuerdos y sueños.

Estas plena de rostros que desfilan ante mí,

detrás de la bruma del tiempo transcurrido.

Cada día eres más espesa.

Cada día me envuelves más con tus tentáculos de pulpo

que no quieren dejar escapar la presa.

Me oprimes.

Me desgastas.

 

Hay días que veo de cerca el pavor de no volver a verlo.

Mis fuerzas flaquean…

creo no llegar al fin  de la senda.

 

Soledad,

hoy eres mi única compañera.

La amiga que sabe de mis sufrimientos.

 

Me has rodeado,

construyendo un mundo aparte donde tú reinas,

donde mis únicos compañeros son:

“recuerdos…recuerdos…

a veces tristes, lo más felices,

pero sólo recuerdos”

 

Christian Schloe

Historias de vida/Memorias · Poesía dramática

Recuerdos y Pesares

Me miras, te miro,
somos dos desconocidos estudiándonos.
La vida tiene esas cosas Padre,
Yo envejezco y tú vuelves a ser niño.

Eres un niño asustadizo pero con voz cascada.
Eres tú,
el padre que siempre adoré,
y no te reconozco.

Cierro los ojos, esto es un sueño,
todo volverá a ser como antes.
Dios en su grandeza, me está regalando más tiempo
y no sé aprovecharlo.

Cierro los ojos, te veo, con esa mirada
que pide clemencia,
y siento un dolor tan profundo
que me cuesta contener las lágrimas.

Eres tú.
El padre que marcó mi vida,
te estás despidiendo, de a poco, de a puchos.

Nos decimos cuanto nos queremos,
nos besamos, te acaricio, das las gracias, sin reconocerme.
Cierro los ojos, esto es un sueño,
todo volverá a ser como antes.

Lelia Di Nubila- libro Reconociéndonos