Te vi… te vi entre los pliegues de la noche…

Te vi… te vi entre los pliegues de la noche…

Cerrar los ojos y ver un mundo de imágenes que se disparan sin fin. Imágenes en negro, imágenes blancas. Imágenes de colores con mil formas diferentes.
Es una fuga constante de imágenes.

Como tantas veces anoche te soñé y como tantas otras no he hecho más que confirmar que toda mi vida he buscado tu aprobación…

Te soñé. Te soñé diferente…
Hablábamos como siempre, vos estabas en la casa de General San Martín, sentada con alguien conocido y a quien no recuerdo. La casa totalmente pintada de un tono vainilla, la pared externa del lado izquierdo cubierta por un mural que representaba a la Virgen y el Niño.
Era una situación extraña. Venía con mi prima de su casa , hablábamos de los niños, de una colonia de niños pequeños, como mis nietos, jugando a expresarse con música. Nuestra conversación estaba detenida en el tiempo y los niños de los que hablábamos eran mis hijos.
No sé si fue la música que sonaba en mi sueño o los juegos de los niños los que me despertó y como era de suponer estaba sola y en el silencio más absoluto.
Cómo siempre… nos encontramos en mi próximo sueño…
