El río de mi sangre
se va volviendo caminos
para que tú los recorras a un tiempo.
El tiempo va ahuecando mi cuerpo
para que te sientas allí,
como en una cuna de sueños.
Pequeño querubín, te encuentras así,
como si estuvieras en el mismo Cielo.
*del libro Reconociéndonos

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@poupeedinubila