Cuenta la leyenda que una Princesa paseaba por los jardines de su palacio, cuando un ave se posó sobre su mano.
Se sorprendió al ver un ser tan diminuto y logró acariciarla antes de que batiera sus alas hacia un nuevo destino. Ese acto tan especial hizo que la viera como una mensajera, y desde ese día sus pasos la dirigieron a ese mismo lugar a la espera de una nueva visita.
La princesa rechazó todas las propuestas de matrimonio, pues esperaba que se cumpliera la promesa que creía haber recibido.
El tiempo transcurrió lento; cada vez que volvía sobre sus pasos, ansiaba encontrar la respuesta, aunque regresaba desilucionada. Un día, en una ceremonia, le presentaron a alguien que la esperaba con una sonrisa; en su ropaje tenía bordado aquel pajarillo que una vez la visitó.
@poupeedinubila

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