Dilo, dilo bien fuerte, grítalo… para que pueda comprenderte.

…Una ventana, dos niñas mirando hacia la calle, desde la vereda un hombre pregunta:
-¿Tu mamá está?
Una de ellas responde:
-No
y la más pequeña, en su inocencia, simplemente agrega:
– dice, que no está…

Y en esa telaraña de recuerdos, se recorta la imagen de una niña de unos tres o cuatro años, sentada en su triciclo recorre la vereda…
Feliz con su vestido nuevo, un solero de una tela muy fina, fondo blanco, con una estampa de pequeñas argollas de diferentes colores, su pechera ribeteada de rojo terminaba en breteles con moños, pollera de volados…con ribetes rojos…
Feliz, con su vestido nuevo…

Solo tú y yo, perfectos en la imperfección…
Solo tú y yo complementandonos…
Sólo tú y yo enfrentamos los miedos, nada más hace falta.

Estás a la distancia de un brazo y no me animo a tocarte, tu sueño profundo me lo impide.
El insomnio pesa, pesa más aún cuando los párpados caen… apago la luz y mi cerebro despierta en su máximo esplendor.
Solo sé que a oscuras me siento más despierta que bajo la luz más brillante.
Estás a la distancia de un brazo y no me animo a tocarte, duermes tan plácidamente…

Trabajaste a lo largo de tu vida, escribiendo, investigando…reuniendo documentación tras documentación para respaldar la información. En el momento en que creías que todo estaba organizado, un chispazo lo destruyó todo, un chispazo paralizó tu vida…y la angustia te paralizó a ti.
Junio 2019
