Poesía · Reflexiones Personales/Pensamientos

Piedras y flores

Viví tantas vidas, algunas con derrotero incierto.

Me he perdido y vuelto a encontrar.

Borré de mi memoria los tiempos más oscuros;

reviví aquellos que iluminaron mis días.

Aprendí a agradecer cada esperanza

y a aceptar los dolores en mi cuenta.

No hizo falta alterar mi camino;

acepté cada piedra y cada flor,

sabiendo que las piedras se desgranan

y que las flores se multiplican.

@poupeedinubila

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Poesía · Reflexiones de vida

El ruego de paz

Un suspiro lento intentando borrar imágenes que hacen daño,

no siempre es la solución.

Cuando conforman una madeja de hilos de la que no hallamos,

ni el principio… ni el fin.

No logramos desenredar historias y aún menos imágenes.

Son esas imágenes que han logrado mantenerse eternas.

Algunas de infancia, otras, adquiridas en las sinuosidades de nuestra marcha.

Un suspiro profundo… y el ruego a mi ángel, el que me abraza, pidiéndole paz.

@poupeedinubila

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Prosa Poética Melancólica · Reflexiones de vida · Sentimientos

Levedad del tiempo

Cuando el otoño deja caer sus hojas y el paisaje se viste de amarillo,

dejo que mi espíritu vuele con la levedad del tiempo.

He transitado por casi todas las estaciones, algunas mejores que otras.

La vida nos pone a prueba para medir nuestra resistencia.

Y entre altibajos y aprendizaje llegamos a un acuerdo:

cuando el invierno aparezca, mi camino estará limpio.

@poupeedinubila-

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Abrazo · Pensamientos · Poesía/Prosa

El abismo y yo

A veces pienso que soy el árbol al borde del precipicio,

que la niebla es oscura y me aísla.

A veces me siento cómo un árbol al borde del precipicio,

temo al viento y a la lluvia porque me pueden arrastrar.

Y en esos días grises mi mente se inquieta, mi cuerpo duele y

la esperanza se niega a abrazarme.

Son esos días en que nada puedo hacer, solo acurrucarme y pensar:

«Esto también pasará».

Agosto 2026 -@poupeedinubila

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Sensaciones y Sentimientos

Noviembre 2021

Hace más de un mes que la inestabilidad física me impide moverme.

Comenzó hace un año y luego de un tratamiento mejoré, pero volvió, con episodios. Visité todos los especialistas, neurólogos, reumatólogos y todos los estudios no mostraron más que el deterioro normal para mis años.

Seguí arrastrándome usando de puntal la pared, un bastón, un brazo amigo y allí se despertó la tormenta tan temida, las crisis de cortocircuitos en todo el cuerpo, como si descargas eléctricas me afectaran de los pies a la cabeza…

Esas crisis que acompañaron gran parte de mi vida…

Y todo me afecta y molesta, y todo duele, arde, quema.

Las medicinas alivian pero hay momentos en que me siento inútil y no lo quiero demostrar.

Mi marido acompaña pero intento no mostrar todo lo que siento, temo cansarlo, siento que a veces mi familia ya no comprende.

Participo del chat con amigos y familia, me saca del eje de lo que me pasa, no lo cuento a nadie, hablo de otras cosas: comento, río, me alegro con ellos. Es mi otro yo.

No quiero acosar a los demás con mis dolores…

Un día estoy muy bien y al siguiente mis piernas flaquean nuevamente y las rodillas se doblan.

Me siento mal…no deprimida, enojada, debo aceptar que mi cuerpo de a ratos se rinde. y ello se transforma en un círculo de emociones-me deprimo, me enojo y luego sonrío como si nada pasara. Es parte de vivir, sociabilizar y no todos se deben sentir reflejados en mi.

Cada uno carga sus problemas y a pesar de ello trata de pasarla bien, seguir adelante.

Los problemas los guardamos para nosotros o, al menos, tratamos de dejarlos en el cajón de la mesa de luz.

No debería haberme tomado por sorpresa, llevo años de un sueño repetitivo donde me movilizo sentada. Maldita percepción.

Porque… porque veo más de lo que debería y sufro antes de que ocurra.

A respirar profundo y seguir adelante. Mañana puedo estar mejor…

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Reflexiones · Sensaciones y Sentimientos

Dolores

Cuando el foso helado deja de ser tal helado.

Cuando la triste historia deja de ser tan triste porque de tanto repasarla ya nos hemos acostumbrado al dolor…

Alguien vuelve a remover nuestras fibras más íntimas, desenterrando aquello, que tapamos con muchas capas de escombros.

Y es allí, cuando podemos medir nuestra fortaleza, seguimos negando el pasado o lo revelamos tal cual fue.

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