#Cuidate · #Sentimientos

Vicenta Estela Quattrochio (Monona) (19/7/1918- 16/7/1950)

Estela, está en el recuerdo indeleble de la familia. Alguien que partió muy pronto pero nunca se fue de nuestros corazones.

Estela, Monona para la familia y sus amigos, decidió que su vida ya no tenía sentido con apenas 33 años. En esa corta franja de tiempo se desarrolló profesionalmente, viajó representando al país, conoció a su marido, se casó.

Estela, la de la mirada profunda y la sonrisa grande, muy amiga de sus amigos, la docente, el buen recuerdo de sus alumnos. Algo que nunca sabremos motivó su partida tan repentina, 33 años, y en 33 años hizo mucho más que  en toda una vida.

Estela, a quien el poeta español  Luis Rosales dedicó unos versos, la amiga, la hermana, la esposa, la mujer de la cultura y la civilidad.

Estela, nuestra Estela, la que está en los corazones, la que nunca conocimos, pero era la tía presente. Hoy leo sus cartas y veo un espíritu libre, alegre y cariñoso, es como sentirla cada vez más cerca.

Estela, la tía Estela…la que me acompañó toda la infancia y la adolescencia aún sin estar.

Ella fue una presencia desde lo más profundo en mi vida, sus recuerdos, mi madre que sufría su ausencia y con ella un desarraigo total, pero ella nunca  se fue.

La sociedad la olvidó, olvidó el camino que hizo como feminista, y mujer de la cultura, sus amigos ya no están, pero sigue presente en el corazón de la familia , la tía Monona… la tía Estela… en esa imagen con sus grandes ojos oscuros de mirada firme, su boca grande de sonrisa espléndida y una revista entre sus manos.

Simplemente Estela.

#Memoria · #Sentimientos

CARTA A DON SALVADOR DI NUBILA

HOLA SALVA!!

Por qué la sorpresa. Porque hoy se cumplen tres años  que partiste?, y qué?, es sólo una fecha más a recordar, te fuiste a descansar después de una larga vida de brindarte como un hombre honrado, noble, recto y muy cariñoso para con tus hijos.

Tenías tu “carácter” Salva, cuando explotabas por alguna injusticia, pero te caracterizabas por ponerle humor a las cosas, aún en las situaciones difíciles una broma tuya ayudaba a tragar la amargura.

Sabes?, para mi no te fuiste. Estas a mi lado,  con tu cuerpo grandote y esa cachaza que te caracterizaba. Seguís protegiéndome, todavía escucho como un arrullo esos sobrenombres caprichosos que me ponías y que inspiraban tanta ternura. Todavía estás aquí padre y cada alegría o cada pena por la que paso pienso en tu reacción, en el consejo que seguramente me darías, la broma que harías y con eso me sereno, tu abrazo sigue tan fuerte como siempre.

Te tengo que agradecer hasta esas conversaciones disparatadas que tuvimos el último tiempo, compartíamos pasado, presente y futuro de las generaciones de nuestra familia, todos juntos, felices, conversaciones  con las que me divertías a pesar de verte ya como un bebé, con pañales y tu cuna. Tu fortaleza seguía presente, tu carácter tu memoria, haciéndome recorrer la historia de la familia diciendo nombres que no conocía y otros que ya los tenía olvidados.

Salva, hasta mañana, estoy segura que seguirás a mi lado, te quiero.

 

Esta carta fue escrita en 2008, han pasado 11 años y siento que  la volvería a escribir.

Salva, te extraño!!

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