Tanta gente ha subido al tren de mi vida,
muchos han ido bajando y subiendo en distintas estaciones,
otros quedaron en el recuerdo.
Pero son pocos los que se mantienen y siguen acompañando lo bueno/malo a través de los años.

Tanta gente ha subido al tren de mi vida,
muchos han ido bajando y subiendo en distintas estaciones,
otros quedaron en el recuerdo.
Pero son pocos los que se mantienen y siguen acompañando lo bueno/malo a través de los años.

Si de escalar montañas se trata, sólo pídemelo…

La sonrisa esquiva en tu cara bronceada.
Los ojos pícaros de un estudiar profundo.
El pelo revuelto de chico moderno.
Así te presentas tú.
La sonrisa plena afinando tus rasgos.
Los ojos pícaros de un dulce mirar.
Mis manos enredadas en tu pelo.
Así te conocí, yo…
Colgada de tu brazo pasee mi alegría de esa noche feliz.
Cierro los ojos. La música de Enya acompaña de fondo, me relajo, respiro hondo y en un halo rosa lo primero que veo son tus ojos.
El rosa se vuelve verde y tus ojos siguen allí. Parpadeas, me miras profundamente, hacemos contacto…
Tu mirada quedó grabada en mi memoria. No necesito más, cierro los ojos y allí estas…siempre estás para mí. Gracias padre.
Arrodillarme en el piso a jugar con ellos y terminar atropellada por sus impulsos. Dormir abrazada mientras sus manitas descansan en la mía y transformarnos en un vínculo de tres.
Volver a reír como una niña, como esa niña que nunca fui. Que esos «locos bajitos» despierten en mi las más remotas sensaciones de libertad, ternura y alegría.
¡Oh Señor!, si que estoy agradecida a la vida por permitirme disfrutar de estos momentos tan especiales, únicos e irrepetibles.
Un día hace cuarenta y nueve años te elegí…pero ¡qué difícil…! fue que me aceptaras. Lo que no sabías es que no soy fácil de desistir y aunque sea en silencio soy muy persistente, claro que en cuarenta y nueve años ya te diste cuenta de eso.
Transcurrieron los años y nos casamos, vinieron los hijos, los nietos. Vivimos tantas cosas juntos, dolores, dificultades, alegrías. Lloramos juntos…reímos juntos, nos amamos. Hace cuarenta y nueve años que formas una parte importante de mi ser. ¡Te quiero!