Sólo me pregunto por qué me abandonaste justo cuando me encontraba partida en cuatro…
Sólo me pregunto si no veías mi sombra arrastrarse por la casa…
Sólo me pregunto ¿tan siquiera me veías?

Imagen Pinterest
Sólo me pregunto por qué me abandonaste justo cuando me encontraba partida en cuatro…
Sólo me pregunto si no veías mi sombra arrastrarse por la casa…
Sólo me pregunto ¿tan siquiera me veías?

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Y hay días, como hoy, en que el solo tirarme al piso puede aliviar algo.
Me siento tan inútil, probé todo, nada ayuda, no sirve, no calma.
Qué más puedo hacer, qué más… medicación, trabajo físico, qué más…
Sentir que no tengo dominio de mi cuerpo, que las manos se cierran, las piernas se retraen, se aflojan, la piel quema…
Y es el momento de mayor soledad, porque nadie puede entender…
Estás solo. Dios y yo solos, solos los dos… Dios tiene sus tiempos y los míos cada vez son más cortos.
Sólo quiero descansar, no pido mucho. Quiero descansar….
diciembre 2022

Mi infancia en general fue solitaria. Tan acostumbrada estaba a ello que aunque hubiera personas en mi derredor yo seguía en mi mundo.
Viví rodeada de espíritus/sombras, algunos de ellos todavía vivos y otros ya no; aun así para mí eran sólo nombres familiares a quienes conocía a través de la evocación de mis padres.
Eran tan vívidos que formaban parte de mi entorno a pesar de no conocerlos. Las fotografías me acompañaban y aún hoy lo siguen haciendo, desde allí me dicen «seguimos aquí, estamos contigo».

Un día estar solo puede ser el disfrute total, se puede vivir la luz, la naturaleza, gozar plenamente, nada falta, solo uno y su entorno, nada más que el entorno y eso nos llena por completo.
Pero hay otros días en que estas solo, y esa soledad se siente muy pesada, el césped ya no es tan verde como uno lo vio, las flores ya no son tan brillantes, el sol no ilumina como antes, pero nada de eso tiene que ver con la naturaleza, está todo igual, es uno el que se siente incompleto y al sentirse incompleto da espacio al pánico… a la ansiedad.
Por un simple resquicio en el que pueda colarse hace un desastre, y ese pequeño resquicio donde le damos la oportunidad de ingresar es lo mínimo que necesita para hacer de nuestro día un desastre, porque son minutos, quizás una hora pero solo eso puede llegar arruinarnos el día.
¿Qué lo trae? ¿Qué vericuetos de nuestro cerebro lo invita? Es tan potente que puede cambiarnos en solo segundos.
El pánico …no importa los años de tratamiento y mentalizarnos que podemos sobrellevarlo, arremete, y es una bofetada porque se adentró en nuestras vidas, ¿cómo?, ¿en que momento? Me acompañó siempre, desde la infancia, simplemente no comprendía lo que me pasaba, pero en mis recuerdos son muchísimas las situaciones de pánico que viví desde muy pequeña.
¿Hay algo? ¿Una predisposición?, ¿una situación de mi infancia lo generó? ¿Por qué no puedo revertirlo? ¿No lo se? Sigue haciendo estragos en mí.
Estás a la distancia de un brazo y no me animo a tocarte, tu sueño profundo me lo impide.
El insomnio pesa, pesa más aún cuando los párpados caen… apago la luz y mi cerebro despierta en su máximo esplendor.
Solo sé que a oscuras me siento más despierta que bajo la luz más brillante.
Estás a la distancia de un brazo y no me animo a tocarte, duermes tan plácidamente…

Basta que cierre los ojos, para que sus rostros giren locamente frente a mi.
No los conozco, no sé quienes son… pero allí están mirando… observándome fijamente…
