Que el viento ni el agua te arrastren, no importa lo frágil que te sientas.
En la vida siempre atravesamos tormentas,
pero en nuestro interior hay una luz que nos da fortaleza.

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Que el viento ni el agua te arrastren, no importa lo frágil que te sientas.
En la vida siempre atravesamos tormentas,
pero en nuestro interior hay una luz que nos da fortaleza.

Vuelan tan lentos como los vientos que los arrastran,
igual que nuestros pensamientos.
Cuando los vientos calman, los pensamientos son tranquilos.
Cuando arrecia la tormenta vuelan tan alto y tan inestables que a veces asustan, asustan e inmovilizan.
¿Hasta dónde esos pensamientos pueden ser realidad?
¿Hasta dónde son parte libre y cuánto tiene de la tormenta de la ansiedad, del pánico?
¿Paraguas en el cielo o ansiedad controlada?

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