#Fotografía, · #Sensaciones · #Sentimientos

Marianela

Marianela, es un Centro Polifuncional de los Padres Misioneros Redentoristas ubicada en Atyrá, Departamento Cordillera, Paraguay.

De una belleza especial por su construcción artesanal e inspirada en los Monasterios Medievales, en ella no hay dos aberturas iguales, al igual que sus pisos y los vitrales en la acogedora capilla donde los asientos son los simples escalones que rodean un pequeño altar.

 

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    Sus muros están cubiertos por la obra de artistas italianos y de Saturnino Sotelo, paraguayo, quien vivió en Marianela hasta su muerte el 4 de diciembre de 2010. En ella representa la llegada de los misioneros franciscanos y el encuentro con la tribu de los indios Toba de Atyrá y distintos pasajes de la Biblia.

    Marianela, sin lugar a dudas es un muy buen destino para conocer.

    En el video que comparto el Padre Attilio Cordioli, hacedor de esta gran obra habla de ella.

 

#Fotografía, · #Sensaciones · #Sentimientos · #Viajes y experiencias

París

Ay París, París… París de mi adolescencia, con Yves Montand y Charles Aznavour.

París la de los sueños… la del amor con   Alain Delon

Recorrí tus calles, tus monumentos pero me trasladé a mis tiempos y…viviendo en Montmartre, mientras lo  caminaba  imaginaba los pintores de mis novelas y películas.

París, París…la de mis tiempos..mezclada con la actual.

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Compañeros Promoción 1970- Amigos de la vida.-

#Fotografía, · #Historias de Familia · #Sentimientos · #Viajes y experiencias

Desandando caminos: Resistencia-Paraguay

Desandando caminos para visitar el terruño de la Familia Mujica, San José de los Arroyos.

Atravesar el río Paraguay a la hora en que se pone el sol, y sentir que te acompaña en la travesía es de una belleza muy particular.

Recorrer las rutas, con sus pueblos pintorescos,  de calles empedradas y tierra colorada, con el muestrario de sus artesanías a la vera del camino, invita a soñar.

Recorrer la región de Cordillera, dónde el paisaje accidentado te inunda con su belleza…

Y llegar a San José de los Arroyos, al abrazo cariñoso de la tía Yoli y de los primos, sentarnos a conversar con el sonido de fondo de los pájaros y la inmensidad del campo…disfrutar del ocaso del sol y emprender el camino de regreso. Asunción nos espera. Nuevos encuentros. Más abrazos, anécdotas y risas y con las pilas bien cargadas al día siguiente retomamos el camino a casa…la balsa…el atardecer…el triste camino de Pilcomayo. Desandando caminos…

#Fotografía, · #Historia · #Sentimientos · #Viajes y experiencias

Buenos Aires- Caminito

Por alguna razón Buenos Aires fue para mi siempre, una ciudad de paso. El año pasado surgió la oportunidad de forma inesperada y decidimos visitar familiares allí.

Pasamos unos días preciosos  recorriendo algunos puntos de la ciudad.

Hoy se lo dedicaré a «Caminito» . Espacio ubicado en medio del Barrio de la Boca, con una estructura única y de un colorido fantástico, un museo a cielo abierto, dónde los artistas exponen y venden en plena calle, mientras algunas parejas con trajes bien tangueros invitan a los turistas a bailar y fotografiarse con alguno de los elementos típicos. «Caminito» y su entorno te transportan a otra época y llenan el alma con su colorido. Es un sitio que nos representa a nivel mundial y forma parte de de las excursiones de turistas de todo el mundo. A la música de los bares y negocios se suma el colorido sonido de diferentes lenguas.

#Historias de vida/Memorias

Cerrando círculos

Hace unos años atrás, después de mucho postergar, pudimos viajar con mi esposo en la Semana Santa de 2012 a Entre Ríos.

Existían dos motivos muy importantes: visitar a la hermana menor de mi madre única sobreviviente de esa generación, la de mis tíos, la de mis recuerdos de infancia, y la otra trasladar los restos de mi abuela que se encontraban en Nogoyá.

Fue un viaje emotivo,  recorrimos en Nogoyá y Victoria: Cementerios, Municipios, Registros Civiles, Iglesias recolectando documentación y sintiéndolos rozár  mi cuerpo.

El final del viaje en casa de mi tía Julia en Paraná, un par de días irrepetibles, con ronda de primos, sobrinos y ella con sus 87 años, nos acompañaba hasta la madrugada, compartiendo anécdotas, historias familiares, música, «comida», los infaltables mates y por sobre todo risas. No parecía que habían pasado 20 años de la última vez que nos vimos. Disfrutamos en familia. La tía me permitió escanear fotos que desconocía de mi madre y hermanos cuando eran  niños y del abuelo -fue la primera vez que vi  a Don Carlos Eliseo Quattrochio-

Ese viaje tenía un propósito, quería cerrar el círculo que mi madre había dejado abierto con su muerte, lo único que me quedaba por hacer era trasladar su madre de Nogoyá y su hermana del Cementerio Municipal para que descansaran con ella en el Jardín de Paz. Lo necesitaba, fue un proceso solitario, la única persona que me acompañó en él fue mi marido. Abrir urnas, trasladar restos y una ceremonia de inhumación que ellas se merecían. Al verlas descender me quebré por primera vez y me quedé allí por mucho tiempo, sentada mirando esa fosa que cobijaba mucha de la historia de mi vida.

Cuando voy al cementerio, pongo la mano sobre la lápida donde están grabados los nombres de las tres y sé que están en paz.

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#Prosa Poética · #RecuerdosDeInfancia · #Reflexiones de vida

Las rutas de Entre Ríos

Los rutas de Entre Ríos marcaron mi infancia. Con su cuchillas  tapizadas de diversos colores —de verde o amarillo, dependiendo del cultivo— o la tierra recién roturada preparada para la siembra. Esas pendientes del camino vistas desde la ventanilla del ómnibus, se veían como algo irreal  para mi, una niña nacida en el Chaco de tierra llana y mucho monte.

Las rutas de Entre Ríos no solo quedaron grabadas en mis pupilas, sino también en mi corazón. Las recorría los veranos junto a mi madre que volvía a su terruño y al seno de su familia. Esas ciudades y pueblos como Victoria, Nogoyá, Gobernador Mansilla o Conscripto Bernardi, con sus construcciones antiguas y esos portales y rejas que maravillaban, los recorríamos visitando a la familia, o la tumba de mi abuela.

Los veranos pasados en Entre Ríos, sus casas, sus rutas, sus calles, sus pueblos y …el «coche motor» —el tren—  que tomábamos para llegar a Conscripto Bernardi eran toda una aventura en mi cabeza de niña.

Hace unos días, de regreso de Buenos Aires pasamos por el sur de la provincia de Entre Ríos y no pude evitar grabar un pequeño video para plasmar algo de mis recuerdos. Como mi blog no me permite subirlo, quizás unas tomas sirvan de muestra.

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