pensamientos · Sentimientos

Los olvidados

En un país que se destaca por la corrupción, donde los políticos y sus comparsas se enriquecen. Donde haber trabajado toda una vida no te garantiza una jubilación superior al costo de la canasta básica.

Un país donde la comida, la salud y la educación no está garantizada para más de la mitad de la población. Donde la basura política se ocupó de que casi tres generaciones pierdan la cultura del trabajo, subsidiándolos sin exigir una contraprestación.

Un país donde los subsidiados ganan más que un maestro, a quienes recargan de trabajo y los obligan a promover de grado, para que obtengan el certificado de finalización escolar sin haber aprendido lo básico: Leer y escribir.

Un país donde los médicos que trabajan para el Estado en los más importantes hospitales de la región deben salir a la calle porque también son parte de los olvidados. Los aplaudimos en la Pandemia y muchos de ellos perdieron la vida en ella y como premio reciben una paga miserable, con contratos de obra como prestadores monotributistas sin cobertura social.

En este país de políticos enriquecidos y allegados, todavía hay pueblos que viven como hace un siglo.

Los olvidados, sobreviven en pueblos sin caminos, hay que pasar al país vecino para llegar a ellos, no tienen agua ni luz. Los niños hacen sus deberes a la luz de una vela o un mechero.

Los olvidados comen de la basura sin que afecte a la elite política que usa vestimenta y alhajas de marcas de prestigio mundial.

Argentina, un país con premios nobeles, con importantes Universidades, con Profesionales destacados mundialmente pero con una desigualdad que nos recuerda a la época colonial de Reyes y vasallos.

Sentimientos

Día a día

Y un día te das cuenta, que la vida ha pasado,

que has perdonado a casi todos aquellos que te hicieron mal,

o lo interpretaste así…

Y un día te das cuenta que cualquier día puede ser el último,

que comprendes a quienes te precedieron y no hay miedo,

solo te importa dejar todo ordenado.

Y un día te das cuenta que no soltaste responsabilidades,

que aún fuera de este universo deseas proteger a quienes amas.

Y un día te das cuenta, que no sos tan poderosa,

que los imprevistos ocurren y más allá de tus deseos no puedes programar la vida.

Y un día te das cuenta que debes aprender a soltar…

Recuerdos de Infancia · Sentimientos

Recuerdos de infancia

En mi casa no faltaban libros y menos de poesías. Mi madre mantenía correspondencia desde su adolescencia con escritores y algunos de ellos fueron sus profesores.

Una de ellas era Rosa María Sobrón de Trucco y esta poesía estaba en una de sus cartas. Seguramente algunos alumnos de mi madre la recuerden.

Elegía para una muerte anónima
No conocí tu nombre.
Trepabas las mañanas  con alas de colores
prendidas en las manos
(El féretro pequeño:
espuma. Casi nácar)

Silencio en el azul, 
Procesión de silencios
en la clara mañana.

No conocí tu nombre.
Mas tu ausencia pequeña
me lloviznaba el alma...

El silencio sonaba entre flores y pinos
Crecía una canción
en la mañana clara.
(Mas era una canción
que solo  yo escuchaba)

No conocí tu nombre. Ni tampoco tu rostro.
Sólo anduve la pena de la madre
escalando tu cuerpecito inerte.
-Ángel. Y un verde en alas-
y niños, muchos niños
que besaban tu caja...

Enero se detuvo en el aire crecido.
El sol para regarte su cuerpo acomodaba.
(Tampoco el sol podía
desnudarse en tu caja).

No conocí tu nombre.
Era un enero pleno y una mañana clara.
Tu cuna pequeñita
erizada en la loma,
frente a la casa blanca
parecía tan mínima,
ay,tan mínima y blanca...

No conocí tu nombre,
Me sumé a la mañana
y mirando hacia Dios
vi que lo acompañabas....

Muerte chiquita anónima-
-Muerte grande con nombre-
Acomodé mi pena al lado de la madre.
Flor-rocío de lágrima.
Intenté en su mejilla
un beso sin palabras.
Y me alejé corriendo.
...Y adiviné su cara...

No conocí tu nombre.
Trepabas la mañana.
Y mirando hacia Dios
vi que lo acompañabas...

(Rosa María Sobrón de Trucco- 1901/1978)