#Prosa Poética · #Reflexiones · #Sentimientos

El eco de sus silencios

Mis raíces son tan profundas que reptan por mi cuerpo.

No hay historias escondidas,

todas ellas importan e impactan en el devenir de mi vida.

No hay historias pequeñas o simples, todas son válidas.

Cuando recorro mis raíces estas se profundizan aún más;

siento que puedo llegar al más antiguo de mis ancestros,

y en mi voz resuena el eco de sus silencios.

Mis raíces son tan profundas que reptan por mi cuerpo…

@poupeedinubila

Imagen Pinterest -julio 2026

#Genealogía · #Poema · #Sentimientos

Raíces

Hay días en que siento raíces brotar de mi cuerpo,

se enlazan y multiplican.

Son ellos, mis antepasados.

Hay días en los que mis recuerdos vuelan cómo si vinieran del más allá.

Hay días en que los sueños me atrapan y arrastran hasta lo más profundo de mis raíces.

Siento que pequeños retazos de sus vidas se unieron para transformarme en lo que soy.

Ellos, mis antepasados, enriquecieron mi vida……

Imagen Pinterest

@poupeedinubila

#Genealogía · #Poema · #Reflexiones · #Sentimientos

Origen y fin

Mis raíces son fuertes, pero no lastiman.

Mis raíces son profundas, tan profundas que llevan siglos.

Mis raíces me envuelven y a la vez se extienden buscando a mi otro yo.

Ellas, mis raíces, están más allá de mis genes… están más allá de mi historia…están más allá de mi mundo.

Ellas, mis raíces, recorren el planeta, no importa cuanto tarden, sé que volverán a mí.

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#Prosa Poética · #Reflexiones de vida

Recuerdos de infancia

Mi Madre: Paz María Quattrochio

     Hay palabras que no se han borrado de mi memoria, por lo significativas que fueron: 1) franelógrafo (una franela sujeta por dos varillas sobre la que se prendían figuritas que detrás tenían papel con lija para que se adhirieran), 2) pizarrón magnético (se adherían figuras imantadas), 3) hectógrafo (venía en una caja que contenía la gelatina hectográfica, recuerdo su color rosado) servía para hacer copias, 4) dibujos creativos: en papel canson se cuadriculaba y pintaba con crayones de diferentes colores, se cubría todo con tinta china y una vez seco con un elemento punzante se dibujaba y ¡oh sorpresa!  allí aparecían todos esos  colores bonitos, esos hermosos colores resplandecientes. 5) las composiciones creativas tantas cosas… todas aplicadas por mi madre. 

     Durante las vacaciones viajaba a Buenos Aires y allí hacía cursos en el Instituto Bernasconi. Nunca tuvo una capacitación paga, siempre  cubrió sus  gastos y en sus vacaciones. No había feriados ni capacitación en ejercicio para docentes, pero lo hacían con tal vocación, con tal amor que no significaba una carga, lo disfrutaba y lo que aprendía no sólo lo aplicaba en sus alumnos sino que lo  multiplicaba, compartiendo con sus compañeros docentes.

     En mi casa podía jugar con ellos,  mi imaginación volaba, y la creatividad no tenía limites. Lo mismo con las composiciones creativas la consigna podía ser una palabra, una frase  y eso bastaba para que la fantasía se disparara , crear … componer …

     Mi madre fue maestra y personal directivo de una Escuela Rural la N° 363 dónde además vivimos casi todo el período de mi escuela primaria,  Profesora de Castellano y Educación Cívica  en  la Escuela Normal y  la Escuela Técnica de Gral. José de San Martín, un pueblo de la Provincia del Chaco.

     Hoy a la  distancia puedo reconocerlo, también fue mi maestra,   porque  todo esto lo viví con mucha naturalidad,  jugando  a aprender o aprendiendo mientras jugaba.

     Un gracias inmenso!! Imágenes de infancia…

#Historias de vida/Memorias

Cerrando círculos

Hace unos años atrás, después de mucho postergar, pudimos viajar con mi esposo en la Semana Santa de 2012 a Entre Ríos.

Existían dos motivos muy importantes: visitar a la hermana menor de mi madre única sobreviviente de esa generación, la de mis tíos, la de mis recuerdos de infancia, y la otra trasladar los restos de mi abuela que se encontraban en Nogoyá.

Fue un viaje emotivo,  recorrimos en Nogoyá y Victoria: Cementerios, Municipios, Registros Civiles, Iglesias recolectando documentación y sintiéndolos rozár  mi cuerpo.

El final del viaje en casa de mi tía Julia en Paraná, un par de días irrepetibles, con ronda de primos, sobrinos y ella con sus 87 años, nos acompañaba hasta la madrugada, compartiendo anécdotas, historias familiares, música, «comida», los infaltables mates y por sobre todo risas. No parecía que habían pasado 20 años de la última vez que nos vimos. Disfrutamos en familia. La tía me permitió escanear fotos que desconocía de mi madre y hermanos cuando eran  niños y del abuelo -fue la primera vez que vi  a Don Carlos Eliseo Quattrochio-

Ese viaje tenía un propósito, quería cerrar el círculo que mi madre había dejado abierto con su muerte, lo único que me quedaba por hacer era trasladar su madre de Nogoyá y su hermana del Cementerio Municipal para que descansaran con ella en el Jardín de Paz. Lo necesitaba, fue un proceso solitario, la única persona que me acompañó en él fue mi marido. Abrir urnas, trasladar restos y una ceremonia de inhumación que ellas se merecían. Al verlas descender me quebré por primera vez y me quedé allí por mucho tiempo, sentada mirando esa fosa que cobijaba mucha de la historia de mi vida.

Cuando voy al cementerio, pongo la mano sobre la lápida donde están grabados los nombres de las tres y sé que están en paz.

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