Soñé con un monstruo azul que me perseguía, Emma estaba en el trampolín y me quería atrapar el monstruo. Me escondí y vinieron otras personas para esconderse. El monstruo se fue y con Emma nos fuimos del escondite hacia nuestra casa para que no nos coma. Corrimos y….Fin
«Había una vez un perro negro y también otro perro de color piel y ojos rojos y se encontraron en una casa embrujada y el pequeño perro negro corrió.
Entré a la casa embrujada y me fui hasta la cama y un hombre viejo me dijo que debajo vivía dientes y vampiros y otros, apareció una mano rosa y era un monstruo Agustín que tenía cuello largo y se fue a un agujerito donde había un ratón. Ahí estaba oscuro, vino Emma se escondió en el agujerito y apareció una mano roja y se llevo a Emma y a Agustín.
Me desperté en el sueño y había muchos viejos y me fui a la escalera y Fin»
Mateo tiene por costumbre verbalizar sus sueños y muchas veces tienen una interpretación libre, como en este caso…
La Argentina estaba destruida y había zombis….muchos zombis que comían a los hombres. Corríamos y corríamos y unos zombis comían a los dinosaurios….y un tiranosaurio rex zombi casi comió a papá y a mamá. Ya de día encontramos una chica y un chico, nos quedamos allí…y después se sacaron la máscara y eran zombis y pum comieron a Emma y Agustin, yo tenía una pistola pequeña y piuf …piuf, los maté, solo quedé yo y me convertí en superhéroe. Fin
Me levanté y le pregunté a mi papá donde estábamos. Era una casa hermosa con vista a la playa…estaban ustedes los abuelos, los tíos:Vero, Mati y Celia, los primos: Agustín, Mateo y Penchi, mi hermano Santiago, papá y yo.
Papá me explicó: -Vos dormías y no te querías levantar así que te trajimos dormida. Nos mudamos a Miami.
-¡Mudarnos! ¿creí que estábamos de viaje?
-Nos mudamos, compramos esta casa y el tío un local para vender remeras.
-¡Queeee!-
-Vamos a disfrutar de la playa- dijo papá.
Me puse la malla, todo re bien. En la playa vi una cosa semienterrada en la arena, la levanto y era una piedra envuelta en un papel que decía «Abril» y en la otra punta de la playa había otra que decía «corazón». Le pregunté a mi hermano a que estábamos jugando y él me contestó «que palabras». Le pregunté a mi papá porque escribió esas palabras, me contestó que no lo había hecho y así sucesivamente todos.
Pensé que no era una casualidad y nadie conoce mi nombre. Las guardé en un libro de los estantes de mi pieza. A la tarde las saqué para ver de quien era la letra, pero no coincidía con nadie de mi familia, dí vuelta el papel y detrás decía «soy yo». Pensé que era una broma, hay diez mil yo.
Salimos a caminar con vos abuela, recorriendo el centro de Miami, entramos a un shopping, quisiste ir al baño, te esperé, en ese momento las personas comenzaron a correr hacia la calle, sorprendida no entendía nada. Habían anunciado un tornado, y nosotras también corrimos.
Llegamos a la casa, cerramos todas las puertas, en ese momento se me voló el papel que decía «Abril», quería correr tras él y no me dejaban, logré salir y lo perseguí hasta el agua, lo agarré, volvió a volar por el viento del tornado, logré regresar a la casa y en ese momento… ¡Puff….! me levantaron para el colegio…Era un sueño!!
En mi familia es común hablar dormido, nos persigue cierto sonambulismo. También «soñar en voz alta», en ese estadio del sueño liviano que nos confunde y no sabemos si lo que estamos viviendo es real o no, si la voz que escuchamos, que suena tan parecida a la nuestra sólo es escuchada por nosotros o hacemos partícipes a los otros.
Un día mi nieta, asombrada con el sueño que había tenido, con mucho entusiasmo comenzó a contármelo. Y, en ese momento, descubrí que disfrutaba de sus sueños tanto como yo, le pasé mi celular y le pedí que me lo grabara para poder compartirlo los mas exacto posible Aquí va el sueño de Abril:
Estábamos en dos cabañas pegadas, «había como seis mil…», encontré una gata igual que la Mimi, parecía perdida, empiezo a jugar y ella me guía hasta un lugar, entro y estaban todos, los tíos, los abuelos, todos .. todos… en una ronda de silla y en el medio sentada como indiecito la tía Vero, todos decían «que lindo bebé» y le tocaban la panza.
Entré escondida, porque con mi papá y mis hermanos estábamos en el lugar y no sabíamos que ustedes también y tampoco sabíamos que la tía esperaba un bebé. Le aviso a mi papá y él vino y se sentó en una esquina sin que nadie se diera cuenta, de pronto habló sorprendiéndolos. Agustín, Mateo y Emma eran mucho más grandes y andaban correteando por ahí.
Me despierto…vuelvo a dormirme y entro nuevamente en el sueño, pero vuelvo a la cabaña y sólo estaban los abuelos y la tía Celia, pregunto y me dicen que fueron al hospital. Nació el bebe al que le pusieron un nombre raro que no recuerdo, pregunté porque se llamaba así y la tía Vero me dijo que era el nombre del hijo de su mejor amiga.
Me desperté nuevamente y volví a dormirme siguiendo con el sueño, los chicos eran más grandes, el bebé también…y yo… tenía como 13 años. Nos fuimos a comer para festejar «el cumple mes» del bebé y decían los chisten de siempre . Los chicos jugaban cada uno por su lado, se cae Emma y nadie hace caso porque estaban todos atentos al bebé.
De pronto escucho Abril, Abril, Abriiiiiiiiiiiiil, pensé que era parte del sueño, me tocan, me doy vuelta y era Santiago que me llamaba para me levante porque ya era tarde…
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