LibroReconociéndonos · Poema

Soñando despierta

Es el atardecer,

estoy sentada mirando las nubes que barren el cielo.

¿Qué cosas podrían contarme si hablaran?

Quizás podrían hablar de sufrimientos.

Quizás disfrutarían recordando momentos felices.

Quizás, quizás, hasta el infinito…

Son mágicas y me arrastran con ellas…

Veo figuras que se forman y deforman,

por su libre albedrío.

Son mágicas y me arrastran con ellas…

Veo esperanza, felicidad y sobre todo veo paz.

Son mágicas y me arrastran con ellas…

*Libro «Reconociéndonos»

14446191_10205712477410800_7672459010020195516_n
-Carlos González-
Prosa Poética · Recuerdos DeInfancia · Reflexiones de vida

Las rutas de Entre Ríos

Los rutas de Entre Ríos marcaron mi infancia. Con su cuchillas  tapizadas de diversos colores —de verde o amarillo, dependiendo del cultivo— o la tierra recién roturada preparada para la siembra. Esas pendientes del camino vistas desde la ventanilla del ómnibus, se veían como algo irreal  para mi, una niña nacida en el Chaco de tierra llana y mucho monte.

Las rutas de Entre Ríos no solo quedaron grabadas en mis pupilas, sino también en mi corazón. Las recorría los veranos junto a mi madre que volvía a su terruño y al seno de su familia. Esas ciudades y pueblos como Victoria, Nogoyá, Gobernador Mansilla o Conscripto Bernardi, con sus construcciones antiguas y esos portales y rejas que maravillaban, los recorríamos visitando a la familia, o la tumba de mi abuela.

Los veranos pasados en Entre Ríos, sus casas, sus rutas, sus calles, sus pueblos y …el «coche motor» —el tren—  que tomábamos para llegar a Conscripto Bernardi eran toda una aventura en mi cabeza de niña.

Hace unos días, de regreso de Buenos Aires pasamos por el sur de la provincia de Entre Ríos y no pude evitar grabar un pequeño video para plasmar algo de mis recuerdos. Como mi blog no me permite subirlo, quizás unas tomas sirvan de muestra.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

LibroReconociéndonos · Poema · Sentimientos

Hombre gris

Ayer, cuando te vi

con esa tristeza opaca que te da la melancolía,

sentí que toda tu tristeza adormecía mis sentidos.

Cuando tu paso lento se apagaba ante tantos pasos de gente como tú.

Llegué a pensar, hombre de mi ciudad

– hombre gris-, que tu cansancio,

era cansancio de siglos, de pueblos enteros.

Y me sentí cansada…

Ayer, cuando pude mirar en tus ojos,

y en ellos se reflejó un mundo,

de colores claros… apagado, cotidiano.

Temí que la rutina que te aplastaba sobre mis espaldas cayera.

Y quise huir… 

fue como si un ejército de hombres grises cubriera todos los caminos,

y recién entonces comprendí que el mundo está hecho

de hombres como tú,

que con sus pequeñas-grandes fuerzas, sostienen esta Tierra.

-1974-

7b8b926f04c896f371cf08a0a9de43e5