Miro sus rostros,
tan queridos, tan míos,
y a través de ellos quiero imaginar su descendencia.
¿Porqué esa prisa?
¿Porqué esas ansias?
¿Qué hace que no pueda dejar a la vida
cumplir su ciclo?

Miro sus rostros,
tan queridos, tan míos,
y a través de ellos quiero imaginar su descendencia.
¿Porqué esa prisa?
¿Porqué esas ansias?
¿Qué hace que no pueda dejar a la vida
cumplir su ciclo?

Oye,
no mires hacia atrás,
el pasado no perdona intromisiones.
Mira,
el sol invernal habla de futuros
tan brillantes…
como él mismo.
Siente,
la temperatura cálida…
del verano que nos envuelve.
¡Oh!
No mires atrás solo por recordar hechos,
en el presente los hay…
mucho más bellos.
Enséñale a mi hijo a sufrir cada embate.
Enséñale a vivir, con alegría.
Enséñale a morir, todos los días.
Enséñale a amar a cada instante.
Yo te lo agradeceré toda la vida.
Que no pierda ni un minuto de sus días.
Que no llore por la ausencia de alegrías.
Que levante la cabeza con orgullo
y… construya el futuro de su vida.
En cada momento de esta aventura,
yo estaré a su lado aunque no me vea.
Y en cada suspiro del viento
una caricia mía vendrá.
Y en cada nuevo día
en un rayo de sol lo acompañaré.
Lelia Di Nubila
Te sueño.
Te presiento.
Tú río de sangre se agitará en mi seno.
Tú pequeña forma humana,
se acurrucará en mí ser.
Tu futuro de hombre,
se gestará en mis entrañas.
Tu mundo, nacerá de mi mundo.
Mis manos acariciarán tus noches de fiebre.
Mi sueño velará tu sueño.
En las noches de insomnio cuidaré tu sueño angelical.
Lelia Di Nubila -libro Reconociéndonos