CrecimientoPersonal · Genealogía · Pensamientos

Sentimientos (Más allá del árbol y la genética)

Cada vez se insiste más en el estudio de los genes, y la constelación familiar para ver a través de quién heredamos ciertas enfermedades o debilidades, pero… no sé si quiero saberlo.

Llevo años trabajando en genealogía siguiendo ramas cada vez más intrincadas y lejanas, pero cuando hablamos de enfermedades se reducen a los padres y abuelos … y por ello… «no sé si quiero saberlo».

Tengo miedo de sentir culpa o culparlos.

Si bien antes era una broma reclamarle a mi padre cada vez que me descubrían una nueva dolencia, hoy va más allá de eso y no me siento capaz de enfrentarlo.

Hoy, estoy en un momento de agradecer, no de reclamar.

El pasado… pasó.

Imagen Pinterest

Prosa Poética · Reflexiones de vida

Recuerdos de infancia

Mi Madre: Paz María Quattrochio

     Hay palabras que no se han borrado de mi memoria, por lo significativas que fueron: 1) franelógrafo (una franela sujeta por dos varillas sobre la que se prendían figuritas que detrás tenían papel con lija para que se adhirieran), 2) pizarrón magnético (se adherían figuras imantadas), 3) hectógrafo (venía en una caja que contenía la gelatina hectográfica, recuerdo su color rosado) servía para hacer copias, 4) dibujos creativos: en papel canson se cuadriculaba y pintaba con crayones de diferentes colores, se cubría todo con tinta china y una vez seco con un elemento punzante se dibujaba y ¡oh sorpresa!  allí aparecían todos esos  colores bonitos, esos hermosos colores resplandecientes. 5) las composiciones creativas tantas cosas… todas aplicadas por mi madre. 

     Durante las vacaciones viajaba a Buenos Aires y allí hacía cursos en el Instituto Bernasconi. Nunca tuvo una capacitación paga, siempre  cubrió sus  gastos y en sus vacaciones. No había feriados ni capacitación en ejercicio para docentes, pero lo hacían con tal vocación, con tal amor que no significaba una carga, lo disfrutaba y lo que aprendía no sólo lo aplicaba en sus alumnos sino que lo  multiplicaba, compartiendo con sus compañeros docentes.

     En mi casa podía jugar con ellos,  mi imaginación volaba, y la creatividad no tenía limites. Lo mismo con las composiciones creativas la consigna podía ser una palabra, una frase  y eso bastaba para que la fantasía se disparara , crear … componer …

     Mi madre fue maestra y personal directivo de una Escuela Rural la N° 363 dónde además vivimos casi todo el período de mi escuela primaria,  Profesora de Castellano y Educación Cívica  en  la Escuela Normal y  la Escuela Técnica de Gral. José de San Martín, un pueblo de la Provincia del Chaco.

     Hoy a la  distancia puedo reconocerlo, también fue mi maestra,   porque  todo esto lo viví con mucha naturalidad,  jugando  a aprender o aprendiendo mientras jugaba.

     Un gracias inmenso!! Imágenes de infancia…

Historias de vida/Memorias · Memorias y Afectos

CARTA A DON SALVADOR DI NUBILA

HOLA SALVA!!

Por qué la sorpresa. Porque hoy se cumplen tres años  que partiste?, y qué?, es sólo una fecha más a recordar, te fuiste a descansar después de una larga vida de brindarte como un hombre honrado, noble, recto y muy cariñoso para con tus hijos.

Tenías tu “carácter” Salva, cuando explotabas por alguna injusticia, pero te caracterizabas por ponerle humor a las cosas, aún en las situaciones difíciles una broma tuya ayudaba a tragar la amargura.

Sabes?, para mi no te fuiste. Estas a mi lado,  con tu cuerpo grandote y esa cachaza que te caracterizaba. Seguís protegiéndome, todavía escucho como un arrullo esos sobrenombres caprichosos que me ponías y que inspiraban tanta ternura. Todavía estás aquí padre y cada alegría o cada pena por la que paso pienso en tu reacción, en el consejo que seguramente me darías, la broma que harías y con eso me sereno, tu abrazo sigue tan fuerte como siempre.

Te tengo que agradecer hasta esas conversaciones disparatadas que tuvimos el último tiempo, compartíamos pasado, presente y futuro de las generaciones de nuestra familia, todos juntos, felices, conversaciones  con las que me divertías a pesar de verte ya como un bebé, con pañales y tu cuna. Tu fortaleza seguía presente, tu carácter tu memoria, haciéndome recorrer la historia de la familia diciendo nombres que no conocía y otros que ya los tenía olvidados.

Salva, hasta mañana, estoy segura que seguirás a mi lado, te quiero.

 

Esta carta fue escrita en 2008, han pasado 11 años y siento que  la volvería a escribir.

Salva, te extraño!!

salva-