Señor solo te pido paciencia para controlar mis reacciones. Estoy convencida en mis creencias pero me cuesta cerrar la boca a tiempo. Mi intención no es herir a la otra persona, solo quiero expresar mis sentimientos.
Etiqueta: Introspección
Soledad
Un día,
me gustaste como nombre;
mas recién hoy, conozco tu verdadero significado.
Te veía rodeada de un halo de misterio.
Distante.
Lejos mío.
Hoy te conozco,
tal cual eres:
Fría, triste, desesperante.
Hoy podría llamarme Soledad.
Cuanto llanto hay detrás de tu nombre.
De cuanto sufrimiento te ves acompañada.
Soledad…
Tú me haces recordar:
“días grises en que mis ojos vueltos a la lejanía
miran lo inalcanzable,
o noches negras y largas en que tumbada dejo deslizar por mi rostro
lágrimas de impotencia ante el presente”
Estas poblada de recuerdos,
de recuerdos y sueños.
Estas plena de rostros que desfilan ante mí,
detrás de la bruma del tiempo transcurrido.
Cada día eres más espesa.
Cada día me envuelves más con tus tentáculos de pulpo
que no quieren dejar escapar la presa.
Me oprimes.
Me desgastas.
Hay días que veo de cerca el pavor de no volver a verlo.
Mis fuerzas flaquean…
creo no llegar al fin de la senda.
Soledad,
hoy eres mi única compañera.
La amiga que sabe de mis sufrimientos.
Me has rodeado,
construyendo un mundo aparte donde tú reinas,
donde mis únicos compañeros son:
“recuerdos…recuerdos…
a veces tristes, lo más felices,
pero sólo recuerdos”

Poema XXVIII
(Ecos de la ausencia)
Mañana cuando despiertes amiga,
de la sonrisa fresca y la carita hermosa,
pensaré en ti.
Tejeré tus sueños de un hogar futuro,
en este individual de cuadrillé.
Mi amiga la luna prometió acariciar,
con sus dedos de plata tus rubios cabellos,
mientras tú sueñas con el hombre
a quien has entregado tu amor.
Mañana,
el almanaque habrá borrado otro día.
Mañana,
habrás olvidado el ayer.
No pienses, amiga…
El ayer, en ayer quedó.
Escúchame…
No implores,
no ruegues,
no sufras,
no te reconocerán.
No dejes que tu cabeza esclavizada caiga,
ante quienes se creen más fuertes que tú.
Lucha hijo,
vencido no llegarás al camino
que al triunfo te llevará.
Deseos
Hijo mío,
pedazo de cielo,
Qué tus ojitos curiosos…
Miren con ternura…
Que tu pequeña boca, sonría…
Que tu primer berrido,
sea de alegría,
el día que conozcas este mundo.
Niño mío, ojalá tus manitas,
vengan cargadas de caricias…
Y tus necesidades de pequeñuelo se vean colmadas por nuestras ilusiones.
Niño mío, papá y yo,
te estamos esperando….!
Ilusión
Hoy, me he despertado niña,
en un mundo nuevo
y un hogar feliz.
Pero, doña realidad
mata ilusiones y asesina sueños.
Hoy he despertado triste,
en un mundo frío
y sin hogar.
Lelia Di Nubila



