#Poema · #Reflexiones · #Sentimientos

Y un día…

Y un día cualquiera todo vino a la memoria,

aquellos secretos ocultos tras millones de compuertas

-cómo sólo la mente humana puede hacerlo-

estallaron en la superficie, quebrando cristales ya cascados,

haciendo de mi mundo un pantano, difícil de caminar.

Y un día mi castillo se derrumbó como cartas sopladas por el viento

y debí aprender a vivir perdonándome por algo de lo que no fui culpable.

Y un día… ya en el otoño de mi vida todavía quedan piedras por sortear.

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#Poesía · #Sentimientos

Desesperanza

Hay dolores tan profundos que nos postran,

de ellos  no podemos recuperarnos.

Ocupan un lugar muy profundo en mi corazón.

Hoy, siento tristeza,

la tristeza de la desolación, del sentimiento de abandono de aquellos en quienes confiaba.

La pregunta es: ¿Debo  tenderles una mano o dejarlos ir?

Señor… ¿Cuántas manos deberé tender?

14 de noviembre de 2006

#Historias de vida/Memorias · #Reflexiones de vida

Y va a resultar…

Y va a resultar que yo, que me consideraba buena persona, y que otros también lo hacían, no lo he sido…

¿Fui egoísta y envidiosa? Puede ser… según desde qué punto de vista se lo mire. ¿Mi egoísmo tenía una razón de ser importante o simplemente fue un instrumento de defensa?

¿Fui envidiosa porque me molestaba lo que los otros tenían o había demasiada carencia dentro de mí para poder entender?

Y va a resultar que no fui tan buena persona… que no aprendí a aceptar el cariño que me daban, a su manera y con sus dificultades. Era un cariño posesivo, puede ser, pero quién soy yo para juzgar. ¿Qué podía un día abrazarme y otro maltratarme? Sí, puede ser, pero era cariño… a su manera.

Y pasan los años y aprendemos a juzgar más generosamente. Quizás ya demasiado tarde entendemos que no leímos correctamente, que no apreciamos correctamente, que no eran malos, eran así, y así como yo quería que me aceptaran debí hacerlo también.

Y va a resultar que no fui tan buena persona…

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#Pensamientos · #Reflexiones · #Sentimientos

LLorando en silencio

Hay dolores profundos que nos postran.

Sentimos que no podremos recuperarnos.

Ya los pase, ocupan un lugar muy profundo en mi corazón.

Hoy siento tristeza, la tristeza que trae la desilusión.

Cuántas personas que ayer me acompañaban hoy dan la espalda.

¿Por qué?

Porque en los momentos difíciles reconocemos la fidelidad?

El miedo hace retroceder.

Solo los fieles, los íntegros permanecen de pie, los otros, tropiezan

y está en nosotros tenderles una mano o dejarlos ir.

Señor, ¿cuántas manos deberé tender…?

Lelia Di Nubila