Reflexiones · Sentimientos · Viajes y experiencias

Ámsterdam y sus bicicletas

Cada ciudad tiene su particularidad -al menos para quienes vivimos del otro lado del mundo- y las diferencias culturales lo dejan en evidencia.

Hace años, con un grupo de amigos, la visitamos en un recorrido por varias ciudades europeas. Lo que más nos llamó la atención era la prioridad de paso: los ciclistas van en primer lugar y los peatones debemos esperar. No se trataba de un par de ciclistas, la espera era constante ya que para ellos es un medio de transporte habitual. La diferencia en educación vial con Argentina es abismal.

Y hablando de bicicletas, había estacionamientos de varios pisos, repletos de ellas. Algo que para nosotros sería un problema grave: ¡jamás habríamos podido reconocer la nuestra si la dejábamos ahí!

@poupeedinubila

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Fotografía · Sensaciones y Sentimientos · Sentimientos · Viajes y experiencias

París

Ay París, París… París de mi adolescencia, con Yves Montand y Charles Aznavour.

París la de los sueños… la del amor con   Alain Delon

Recorrí tus calles, tus monumentos pero me trasladé a mis tiempos y…viviendo en Montmartre, mientras lo  caminaba  imaginaba los pintores de mis novelas y películas.

París, París…la de mis tiempos..mezclada con la actual.

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Compañeros Promoción 1970- Amigos de la vida.-

Fotografía · Historia de Familia · Sentimientos · Viajes y experiencias

Desandando caminos: Resistencia-Paraguay

Desandando caminos para visitar el terruño de la Familia Mujica, San José de los Arroyos.

Atravesar el río Paraguay a la hora en que se pone el sol, y sentir que te acompaña en la travesía es de una belleza muy particular.

Recorrer las rutas, con sus pueblos pintorescos,  de calles empedradas y tierra colorada, con el muestrario de sus artesanías a la vera del camino, invita a soñar.

Recorrer la región de Cordillera, dónde el paisaje accidentado te inunda con su belleza…

Y llegar a San José de los Arroyos, al abrazo cariñoso de la tía Yoli y de los primos, sentarnos a conversar con el sonido de fondo de los pájaros y la inmensidad del campo…disfrutar del ocaso del sol y emprender el camino de regreso. Asunción nos espera. Nuevos encuentros. Más abrazos, anécdotas y risas y con las pilas bien cargadas al día siguiente retomamos el camino a casa…la balsa…el atardecer…el triste camino de Pilcomayo. Desandando caminos…

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Buenos Aires- Caminito

Por alguna razón Buenos Aires fue para mi siempre, una ciudad de paso. El año pasado surgió la oportunidad de forma inesperada y decidimos visitar familiares allí.

Pasamos unos días preciosos  recorriendo algunos puntos de la ciudad.

Hoy se lo dedicaré a «Caminito» . Espacio ubicado en medio del Barrio de la Boca, con una estructura única y de un colorido fantástico, un museo a cielo abierto, dónde los artistas exponen y venden en plena calle, mientras algunas parejas con trajes bien tangueros invitan a los turistas a bailar y fotografiarse con alguno de los elementos típicos. «Caminito» y su entorno te transportan a otra época y llenan el alma con su colorido. Es un sitio que nos representa a nivel mundial y forma parte de de las excursiones de turistas de todo el mundo. A la música de los bares y negocios se suma el colorido sonido de diferentes lenguas.

Ecoturismo · Viajes y experiencias

Las Curiosas

Disfrutamos de un  fin de semana especial  en Las Curiosas, habitaciones en medio del monte autóctono chaqueño, masajes  y buena comida. Estar en contacto directo con la naturaleza, poder sentarme en una hamaca paraguaya en medio de la siesta, acompañada por el termo y el mate y el canto de los pájaros a mi alrededor me trasportó a mi infancia.

Ningún hotel cinco estrellas  brinda ese colorido natural del monte y otras plantas en flor, el sonido de los pájaros y el parloteo de las cotorras en un silencio calmo que relaja el cuerpo y engrandece el alma. Gracias Pablo.

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CUENCA, ESTOY ALLÍ… NO ME HE IDO

        Recorrí medio mundo, sin saber que encontraría. Lo único que conocía de España era una parte de mi familia que se desmembró y buscó otro rumbo, cuando en Argentina se vivía el peligro a diario, aunque muchos perteneciéramos a esa gran mayoría que se mantenía en la ignorancia, con nuestras rutinas, sin ver la trastienda.
España, algo tan lejano por años, sólo el hogar que cobijó a los míos.
Y llegó el día… fue un largo viaje… con el corazón oprimido esperamos en Barajas, con mi marido, que mi hermana nos buscara. Estaba parada frente a mí y no podía reaccionar. ¿Cuántos años habían pasado? Una década desde que nos había visitado, pero sentía que no nos habíamos separado, que no existía el tiempo entre nosotras.
Subimos y bajamos escaleras, subimos y bajamos subterráneos, caminamos por Madrid, todo dentro de una nebulosa, no era yo, era mi espíritu, el espíritu que se liberaba y descubría otro mundo, tan lejano a mi vida habitual.
Y por fin llegamos a Cuenca, la casa de mi hermana… nuestra habitación, a partir de allí nos miramos con mi esposo
y ninguno pudo expresar lo que sentía. Nos consideramos transportados a otra cultura, otro espacio que nada tenía que ver con nuestra Resistencia de origen.
Aún hoy cierro los ojos y camino por esas callecitas empedradas de la antigua Cuenca, me pierdo en sus pasadizos,
descubro sus edificios a los que los siglos no han podido quitar su majestuosidad. Abro una puerta y una pequeña Capilla con su Santo Patrono me envuelve en su espiritualidad. Camino un par de cuadras y un balcón me invita a disfrutar de una naturaleza pródiga, un vergel, rodeado de siglos, de puentes que cuelgan en el vacío casi infinito.
Estoy de vuelta en mi casa, pero una parte de mi ser quedó allá, quedó disfrutando de esas caminatas por callecitas
empinadas, estoy frente a la Virgen de las Angustias que impacta en su esplendor, estoy sentada en un barcito de la plaza rodeada de casas pintadas de colores vivos con sus balcones floridos sin perder su historia. Sí… me siento rodeada de una historia de siglos que me abraza cálidamente y ni los transportes con abuelos, niños, jóvenes, ni su bullicio, sus risas y su sorpresa empañan el espectáculo… es sólo el marco de uno de los cuadros más hermosos de mi vida.
Recorrer museos, sorprenderme con cada cosa que veo, ingresar a una casa colgante y sentir que estoy entre el cielo y el abismo y no tengo miedo. El pánico que nubla mi vida desapareció, ante tanta fortaleza.
Cuenca está allí al alcance de mi imaginación, nunca me fui una parte de mi ser sigue paseando por sus callejuelas…

Lelia Di Nubila del libro «Reconociéndonos»

Cuenca