Y es esa opresión que comprime mi pecho
hasta hacerme difícil respirar,
cómo el peso de una loza que cae sobre mí.
El espíritu pesa…
Y el murmullo que me rodea se hace más sordo,
casi insoportable.
@poupeedinubila
Y es esa opresión que comprime mi pecho
hasta hacerme difícil respirar,
cómo el peso de una loza que cae sobre mí.
El espíritu pesa…
Y el murmullo que me rodea se hace más sordo,
casi insoportable.
@poupeedinubila
Anoche un presentimiento rompió mi pecho y quebró mi temple.
La angustia me paraliza,
la naturaleza se ve a través de un manto gris.
Todo gira a través de esta nebulosa que me aprisiona.
Son momentos de soledad profunda donde mi isla borra todos los puentes,
Ni el abrazo acogedor, ni las palabras tranquilizadoras traspasan la niebla.

Imagen Pinterest
@poupeedinubila
Siento que mi cuerpo arde, duele, quema, esa sensación que inhabilita.
No te pido mucho, sólo que me sostengas para no caer…

Cuando la angustia me supera y el llanto desesperado se derrama, necesito oír tu voz, tus consejos.
¿Estás aquí?

Cuándo la angustia ocupa ese lugar tan profundo del pecho y se siente esa opresión que nos dificulta respirar…
Cuándo ese sentimiento no tiene un sentido real, no tiene un porqué…
Quizás presentimos que algo malo pueda ocurrir y poco después eso ocurre… y te hace estallar… y estallas.
Es una mezcla rara de angustia, dolor, bronca contra personas que creemos conocer, que nos acompañaron durante una vida y de pronto sin una razón aparente se vuelven contra nosotros.
Esa angustia…esa angustia que oprimía el pecho, pasa a tener un sentido.

Cuándo la angustia pesa y aprieta el pecho sin poder saber cuál es el dolor que se avecina. Cuándo mi mente está en blanco pero mi pecho duele sé que algo va a ocurrir, lo presiento. Fue el modo en que viví acontecimientos de mi vida previo a que ocurrieran. Estos días la angustia pesa y la incertidumbre aún más.
