Poema · Sentimientos

No me olvides…

La vida tiene esas cosas…
pasan los años y las situaciones se repiten
como si giráramos en una calesita.
Y…mirando hacia atrás,
vuelvo a rogarte que no me abandones.
Tu mano en mi espalda…

Tu mano en mi espalda,
es la más dulce y suave
que posarse pudiera…
Tu mano en mi espalda
es ave y es volcán.
Tu mano en mi espalda
es caricia y es fuego…
Es fuerza… Es empuje…
Es esperanza… Es futuro…
Es vida…
Gracias, Dios mío
por apoyar… tu mano en mi espalda
todos los días.

Poupée Di Nubila 
9/7/1996

Historia de Familia · Inspiración · Recuerdos DeInfancia · Reflexiones de vida

Recuerdos de infancia

Si me remonto a mi infancia, en una casa dónde no faltaban libros y tampoco la libertad para leerlos, me viene a la memoria una niña de apenas ocho años recitando el «Piu Avanti» de Almafuerte y seguramente allí estaba mi madre sonriendo:

¡PIU AVANTI!
No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora…
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!

(Pedro Bonifacio Palacios) Almafuerte

Historias de vida/Memorias · Sentimientos

Navegando la ausencia

El tiempo pasa, aprendemos a construir desde el dolor y el día a día. Hoy se cumplen cinco años de la partida de mi nuera favorita, como ella se llamaba.

Experimentar la pérdida de un ser querido es muy doloroso. Hay dos formas de transitar el camino. Cuando la sentimos directamente nosotros y cuando nos trasciende a través de un hijo.

Lo que sigue lo escribí hace cuatro años y los sentimientos se mantienen…

La pérdida de nuestros padres por ejemplo nos arranca de cuajo el corazón y podemos abandonarnos al dolor, caer cuanto sea necesario, ausentarnos por el tiempo necesario, no existir y volver lentamente. Pero cuando la pérdida nos trasciende a través de un hijo, ese tiempo no existe…el dolor debemos llevarlo en silencio, no tenemos tiempo para llorar, primero está nuestro hijo a quien debemos acompañar en este camino. El dolor que sentimos es muy profundo pero no podemos permitir que nos inmovilice.

Así transcurrió este año, fue una experiencia única, te tuve día a día, con el dolor de mi hijo, de los nietos, en las anécdotas, en las risas. Me costó mucho llorarte, debía ser fuerte…ser el hombro en que se apoye Pablo para no derrumbarse, mirarte a través de él y los nietos, continuar sus vidas. Es un camino duro y lo hice lo mejor que pude, porque nadie nos enseña cómo actuar en estas circunstancias, surge instintivamente y como siempre aprendemos de nuestros errores.

Hoy se cumple un año desde que Dios decidió llevarte y creo que no te lloré lo suficiente, no hubo ninguna posibilidad de que me abandonara al dolor. Te fuiste luchando, a pesar de lo inesperado de tu partida, el último domingo compartido dijiste que sólo pedías un año más de vida, que ya sentías cumplida tu existencia. Cuando pregunté por tus hijos tu respuesta fue clara “para eso están ustedes…los abuelos” y nada hacía presagiar lo que ocurriría salvo ese profundo presentimiento de pérdida que yo sentía y que lo interpreté erróneamente mientras hablaba del tema con vos, que hacías de mi confidente.

Gracias por los años compartidos, por los nietos que me diste y por acompañarme cada día de este año que pasó. ¡¡Te extraño Mosa!!

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octubre 2019

Reflexiones · Sensaciones y Sentimientos

Dolores

Cuando el foso helado deja de ser tal helado.

Cuando la triste historia deja de ser tan triste porque de tanto repasarla ya nos hemos acostumbrado al dolor…

Alguien vuelve a remover nuestras fibras más íntimas, desenterrando aquello, que tapamos con muchas capas de escombros.

Y es allí, cuando podemos medir nuestra fortaleza, seguimos negando el pasado o lo revelamos tal cual fue.

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