Historia de Familia · Prosa Poética · Sentimientos

Reconociéndonos

Esa sombra que se recorta en la cama,
en el centro mismo de la habitación.
Me miras con los ojos perdidos, sin ver.

¿Quién eres?

No puedo reconocerte.
Me niego a reconocerte, Padre.

Sigo viéndote fuerte,
tu figura recortada en el vano de la puerta, cubriéndolo.

¿Quién eres?

No puedes ser tú,
me niego a reconocerte.

Lelia Di Nubila- libro Reconociéndonos

Poema · Recuerdos DeInfancia · Sentimientos

Santiago Facundo

Lo presentí, lo soñé, lo viví
antes que sus padres.

Sus ojitos me miraban
antes de nacer.
Cerraba los ojos y, rodeado de un halo violeta,
estaba nuestro bebé.

El bebé de la familia.
El primer nieto.

Fueron largos meses de espera, y hoy,
con sus siete ya cumplidos,
nos estira los bracitos desde el andador.

Gracias Señor…
Gracias por vivir este sueño.
El mejor.
El de los abuelos.

Lelia Di Nubila -Libro                                                                       Reconociéndonos

Poesía Breve · Prosa Poética · Reflexiones · Sentimientos

Esperanzas

Si tendiste una mano a alguien aunque sea una vez…

Si miraste con dulzura a un niño, deseando que crezca feliz.

Si se te estrujó el corazón cuando un niño se te acercó ofreciéndote en venta alguna baratija.

Si viste una manita tendida y te dolió profundamente.

Si reíste, si lloraste, si te emocionaste, si te enojaste… No todo está perdido.

Todavía estas construyendo, la indiferencia no te ganó.

Gracias, por la mano tendida.

Gracias por la sonrisa.

Gracias, por la esperanza.

Lelia Di Nubila

Historia de Familia · Sentimientos

¿En que momento…?

¿En qué momento decidiste irte y dejarnos solos?
¿En qué momento, te fuiste y dejaste tu sombra para que no te extrañáramos?
¿En qué momento?
¿Cuándo decidiste que ya estabas cansado y…
te retiraste a esta siesta prolongada?

¿Es otra de tus bromas?

Entraré a la casa y te encontraré sentado en el sillón,
o comiendo, en la esquina de la mesa. En tu trono. Ese lugar tan especial.
O estarás trabajando y me recibirás
con esos cariñosos apodos
con los que me tuviste acostumbrada desde mi más tierna infancia.

Siempre pensaste en todo,
te retiraste lentamente para que no nos diéramos cuenta

pero desde allí y…con esa mirada cansada nos estás cuidando.

Lelia Di Nubila -libro Reconociéndonos