Un día estar solo puede ser el disfrute total, se puede vivir la luz, la naturaleza, gozar plenamente, nada falta, solo uno y su entorno, nada más que el entorno y eso nos llena por completo.
Pero hay otros días en que estas solo, y esa soledad se siente muy pesada, el césped ya no es tan verde como uno lo vio, las flores ya no son tan brillantes, el sol no ilumina como antes, pero nada de eso tiene que ver con la naturaleza, está todo igual, es uno el que se siente incompleto y al sentirse incompleto da espacio al pánico… a la ansiedad.
Por un simple resquicio en el que pueda colarse hace un desastre, y ese pequeño resquicio donde le damos la oportunidad de ingresar es lo mínimo que necesita para hacer de nuestro día un desastre, porque son minutos, quizás una hora pero solo eso puede llegar arruinarnos el día.
¿Qué lo trae? ¿Qué vericuetos de nuestro cerebro lo invita? Es tan potente que puede cambiarnos en solo segundos.
El pánico …no importa los años de tratamiento y mentalizarnos que podemos sobrellevarlo, arremete, y es una bofetada porque se adentró en nuestras vidas, ¿cómo?, ¿en que momento? Me acompañó siempre, desde la infancia, simplemente no comprendía lo que me pasaba, pero en mis recuerdos son muchísimas las situaciones de pánico que viví desde muy pequeña.
¿Hay algo? ¿Una predisposición?, ¿una situación de mi infancia lo generó? ¿Por qué no puedo revertirlo? ¿No lo se? Sigue haciendo estragos en mí.
El pánico, ese enemigo que se ha infiltrado solapadamente en nuestro cerebro y vive allí adormecido, en ese rincón oculto, hasta que algún disparador lo saca a la superficie.
Él puede lograr desequilibrarnos hasta hacernos creer que moriremos en un instante.
Una pesadilla en nuestras vidas que nunca nos abandona totalmente. Podemos aprender técnicas para sobrellevarlo; algunos dicen que lograron superarlo, sanar. No tengo esa suerte. Puedo intentar olvidarlo , pero siempre habrá un momento en que me dice «aquí estoy».
Y si, todos pasamos por esos momentos que llamamos de «angustia oral». Justo lo que me pasa ahora. Y, como muchos hacemos voy, a «papá Google» donde encuentro cantidades de artículos; todos hablan de los mismo: enojo, desilusión, carencia de esperanza, descontrol, sentirse despreciado, aburrimiento.
¿Pues que pasa conmigo? No me encuadro en ninguno de ellos. No estoy enojada con nadie y menos conmigo misma. ¿Desilusión ? Por supuesto que casi todos los días pasamos por una, pero eso no me lleva a enterrarme en la alacena y la heladera. ¿Carencia de esperanza?Nunca me falta esperanza, siempre veo la luz a través de oscuridad. ¿Sentirme despreciada? La verdad … nunca me lo planteé y, si fuera así, no me enteré; por lo tanto, tampoco es un motivo. ¿Descontrol? …¿cuándo, cómo, dónde? ¿Aburrimiento? No tengo tiempo, tengo tantos proyectos de todos los tamaños y se me dificulta plasmarlos.
Bien he llegado hasta aquí sin una respuesta. Resultado… estoy padeciendo angustia oral de origen desconocido y, si no encuentro pronto la solución, mi cuerpo no me lo agradecerá: mis huesos crujirán más fuerte y las neuralgias aumentarán.
Si alguien tiene una solución a mi problema, espero su ayuda.
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