Poesía · Reflexiones

Penumbras

La noche lo cubre todo.
La noche está dentro de mí con sus sombras,
parecen reírse de mi miedo a la soledad, al olvido.

La noche me grita que nadie me recuerda,
que todo está olvidado;
que siempre me encontrará sola,
tan sola como hasta ahora.

Tengo miedo.
Tengo miedo a la noche, a las sombras,
a todo aquello que tenga sabor a soledad.
Quisiera dormir, dormir para siempre,
cerrar los ojos y no despertar jamás.

Tengo miedo, la traición me acecha
lastimándome en lo que más quiero,
burlándose de mi ingenuidad.

No, no te alejes… tengo miedo,
las noches son largas, la traición acecha.
Tómame la mano, quédate conmigo
sólo por un rato…
“cerraré los ojos para no despertar jamás”.

Lelia Di Nubila- libro»Reconociéndonos»

Poesía Romántica · Prosa Poética

Amor…

Escucha,
quisiera confesarte algo.

Una pequeña treta
para sentirme a tu lado.

¿Ves aquélla estrella… la más brillante y hermosa?
Por las noches imagino ser ella, pudiéndote observar.
Y aquélla nube rosada del suave amanecer…
Y el rayo de sol que indiscretamente te despierta…

La fina lluvia otoñal que acaricia tu rostro…
Esa brisa tibia de las tardes soleadas…

Mañana te espero…
En ese gran sol que anuncia un buen día,
o quizá… sobre aquel nubarrón de la próxima tormenta.
¡Hasta mañana..!

Lelia Di Nubila -libro «Reconociéndonos»

Poesía/Poema · ProsaPoéticaMelancólica

Líneas para un otoño

Otoño.
Simplemente otoño.

Días soleados,
prematuros atardeceres.
Días lluviosos de cielo gris plomizo.

Tan sólo, otoño.
Época del amor…
De las tristezas.

Lelia Di Nubila – libro «Reconociéndonos»

Otoño.
Simplemente otoño.

Días soleados,
prematuros atardeceres.
Días lluviosos de cielo gris plomizo.

Tan sólo, otoño.
Época del amor…
De las tristezas.

Lelia Di Nubila – libro «Reconociéndonos»

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Memorias y Afectos · Poesía

Padre

Tus ojos cansados de ver tantas veces cosas,
que no querías ver.

Tu paso lento y a la vez pausado,
como si te costara esfuerzo arrastrar el volumen de tu cuerpo.
Tu cachaza provinciana, esa,
que trajiste desde la cuna.

Y tu infaltable humor,
hasta en los momentos más duros.

Esos arranques de furia que muy pronto se apagan.

Toda esa sarta de cosas que cuanto te veo,
se resume en un: “¡Papá!”.

Lelia Di Nubila -libro «Reconociéndonos»

Salva.1