En cada despertar,
triste o feliz,
te pienso a ti.
Te siento en las manos,
te siento en la sangre,
te siento en cada átomo de mi cuerpo.

En cada despertar,
triste o feliz,
te pienso a ti.
Te siento en las manos,
te siento en la sangre,
te siento en cada átomo de mi cuerpo.

A veces hay seres que amamos pero nuestros caracteres son incompatibles, por eso dificulta nuestra relación. Y, muchas veces son incompatibles porque somos demasiados parecidos. Cuando ellos parten inesperadamente son los momentos mas difíciles porque no estamos preparados para dejarlos ir y no sabemos cómo decirlo.
Cuando comentamos con alguien: -pero me quería, antes de partir me dijo que me quería- sorprendidos ante tal evidencia, y recibimos como respuesta «claro que te quería, siempre te lo demostró». La confunsión aumenta.
Siempre…siempre discutimos, siempre peleamos, me pudo haber hecho la vida imposible.. ¿ porque? A la distancia sólo me queda una respuesta… porque era su forma de amar.

Si tendiste una mano a alguien aunque sea una vez…
Si viste con dulzura a un niño deseando que crezca feliz…
Si se te estrujó el corazón cuando un niño se acercó ofreciéndote en venta alguna baratija…
Si viste una manita tendida y te dolió profundamente…
Si reíste, si lloraste, si te emocionaste, si te enojaste…
No todo está perdido…
Todavía estás construyendo, la indiferencia no te ganó.
Gracias, por la mano tendida.
Gracias por la sonrisa.
Gracias por la esperanza…

El sol escondió sus rayos,
la luna no quiso alumbrar la noche,
y en esa oscuridad te siento,
de a poco, de a puchos.
Querer es tan difícil,
no siempre se puede.
Mañana será un día
en que podré quererte mucho.
¡Mañana!
¡Cuántos mañanas recorren mis noches!
¡Cuántas cosas espero mañana saber!
Pero… ¡Cuánto tarda en llegar!

Hasta mañana, amor
esta noche soñaré
más cerca de ti estar y…
mañana al despertar,
te querré,
mucho más…


Todavía eres un sueño
que anida su cuerpo.
En tu apuro por liberarte,
das esa forma dulce al cuerpo de tu madre.
Eres un sueño,
sin nombre ni sexo…
pero la realidad
ya atrapándote está.
No soy tu madre,
pero quiero contarte algo
de ese mundo que te rodeará.
Ya tienes una hermanita
que llena el día de travesuras
y que te espera para jugar.
Un papá que te quiere varón…
Una mamá a quien ya conoces.
Y esta tía que espera poder ser la primera
en vestir tus carnes rosadas.
Santa Fe, 14 julio 1973