Historias de vida/Memorias · Poesía/Poema · Recuerdos de Infancia · Sentimientos

Palabras a mi madre

Cuando eligieron tu nombre no presintieron tu personalidad

Madre, como te habrás sentido cuando te llamaban Paz María?

Imagino que tu rebeldía ya se forjaría de muy pequeña.

Nada tan lejos de la paz…

Tu espíritu inquieto, peleándole a la vida cada centímetro.

No importaba que tuvieras razón.

Razón suficiente  que lo creyeras así.

Nos unía un lazo muy fuerte.

No el de madre-hija

No el de amistad.

Compartir, era una lucha constante.

Éramos lo opuesto, pero en lo más profundo sabíamos que sólo la muerte nos separaría.

En toda una vida no pudiste decirme que me querías.

Demostrarme cariño,

no era tu estilo… no para conmigo.

Yo era, tu propiedad, la persona con quien más peleabas pero a quien siempre acudías.

Un día sin previo aviso se acercó tu final.

Y compartimos todo, el sufrimiento y la alegría, historias de tu vida que yo no conocía.

Fue una despedida larga porque hasta en ese momento le peleaste a la muerte.

Fue entonces cuando más cerca te sentí.

No permitías nada que yo no autorizara.

Y derrumbaste el muro que habías levantado por más de 50 años

para decirme que me querías…!

Tu nombre tuvo sentido por primera vez, te fuiste en Paz.

Y me dejaste desamparada, por que con vos se fue mi memoria.

Que descanses en paz “Abuela Pacita” dicen tus biznietos,

 apoyando sus manitas sobre tu lápida.

 Estamos en Paz, Madre y seguiremos unidas, como siempre.

septiembre 2008

Recuerdos de Infancia · Sensaciones

Hipnosis

Con mis pequeños y frágiles seis años te descubrí.

Enrollada como una dama alrededor del gran plantero que adornaba el ingreso de la escuela.

Tu cuerpo, era el de una bailarina lista para el gran salto,

tu cabeza en alto y tus ojos verdes fijos en los míos.

Estaba sola y debía volver al aula… me deslicé hacia el lado opuesto de la puerta doble y me escabullí.

Me hipnotizaste, no comenté con nadie, ni tan siquiera con mi compañera de banco.

El tiempo pasó, sonó la campana dando por finalizado el día…

En fila nos dirigimos a la puerta de salida.

Y fue ahí… recién ahí, cuando te veía pelear con garrotes y pedradas con los que intentaban matarte, pude hablar y contar.

Historias de Familia · Recuerdos de Infancia · Sentimientos

Papá de vacaciones

No tengo recuerdos de haber vivido con mi padre durante los primeros años de mi vida. Mis imágenes fueron siempre de mi papá de paseos y vacaciones.

Era feliz cuando viajaba a Resistencia para pasar mis vacaciones con él. Durante esos dos meses de verano Era mi papá de vacaciones.

Cuando llegaba el momento de volver a casa y mi madre me buscaba, nunca lloré, simplemente lo tenía incorporado.

Durante el año no lo extrañaba, al menos no tengo recuerdos de ello, sabía cuando lo vería y en esos meses nos escribíamos, las cartas de él mas que cartas eran esquelas, y eso era suficiente.

Estaba acostumbrada a vivir con mi madre, las dos solas, y mi vida estaba organizada así.

Hasta la adolescencia fui feliz con mi papá de vacaciones.

Las pocas veces que fue a mi pueblo por alguna emergencia…lo veía y me resultaba tan extraño, tan fuera de lugar.

No era él. Su rostro, su abrazo, su cariño eran los de siempre… Pero no era EL.

Mis mejores recuerdos son aquellos en que lo tenía todo para mi, en vacaciones. No importaba que estuvieran mis hermanos. Era mío, era mi Papá y así me lo hacia sentir.

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Los espíritus de mi infancia

Mi infancia en general fue solitaria. Tan acostumbrada estaba a ello que aunque hubiera personas en mi derredor yo seguía en mi mundo.

Viví rodeada de espíritus/sombras, algunos de ellos todavía vivos y otros ya no; aun así para mí eran sólo nombres familiares a quienes conocía a través de la evocación de mis padres.

Eran tan vívidos que formaban parte de mi entorno a pesar de no conocerlos. Las fotografías me acompañaban y aún hoy lo siguen haciendo, desde allí me dicen «seguimos aquí, estamos contigo».

Recuerdos de Infancia · Sentimientos

Recuerdos de infancia

En mi casa no faltaban libros y menos de poesías. Mi madre mantenía correspondencia desde su adolescencia con escritores y algunos de ellos fueron sus profesores.

Una de ellas era Rosa María Sobrón de Trucco y esta poesía estaba en una de sus cartas. Seguramente algunos alumnos de mi madre la recuerden.

Elegía para una muerte anónima
No conocí tu nombre.
Trepabas las mañanas  con alas de colores
prendidas en las manos
(El féretro pequeño:
espuma. Casi nácar)

Silencio en el azul, 
Procesión de silencios
en la clara mañana.

No conocí tu nombre.
Mas tu ausencia pequeña
me lloviznaba el alma...

El silencio sonaba entre flores y pinos
Crecía una canción
en la mañana clara.
(Mas era una canción
que solo  yo escuchaba)

No conocí tu nombre. Ni tampoco tu rostro.
Sólo anduve la pena de la madre
escalando tu cuerpecito inerte.
-Ángel. Y un verde en alas-
y niños, muchos niños
que besaban tu caja...

Enero se detuvo en el aire crecido.
El sol para regarte su cuerpo acomodaba.
(Tampoco el sol podía
desnudarse en tu caja).

No conocí tu nombre.
Era un enero pleno y una mañana clara.
Tu cuna pequeñita
erizada en la loma,
frente a la casa blanca
parecía tan mínima,
ay,tan mínima y blanca...

No conocí tu nombre,
Me sumé a la mañana
y mirando hacia Dios
vi que lo acompañabas....

Muerte chiquita anónima-
-Muerte grande con nombre-
Acomodé mi pena al lado de la madre.
Flor-rocío de lágrima.
Intenté en su mejilla
un beso sin palabras.
Y me alejé corriendo.
...Y adiviné su cara...

No conocí tu nombre.
Trepabas la mañana.
Y mirando hacia Dios
vi que lo acompañabas...

(Rosa María Sobrón de Trucco- 1901/1978)