Vos que siempre estuviste a mi lado cuando lo necesité, no me sueltes la mano ahora.

Vos que siempre estuviste a mi lado cuando lo necesité, no me sueltes la mano ahora.


El pánico, ese enemigo que se ha infiltrado solapadamente en nuestro cerebro y vive allí adormecido, en ese rincón oculto, hasta que algún disparador lo saca a la superficie.
Él puede lograr desequilibrarnos hasta hacernos creer que moriremos en un instante.
Una pesadilla en nuestras vidas que nunca nos abandona totalmente. Podemos aprender técnicas para sobrellevarlo; algunos dicen que lograron superarlo, sanar. No tengo esa suerte. Puedo intentar olvidarlo , pero siempre habrá un momento en que me dice «aquí estoy».
Un día hace cuarenta y nueve años te elegí…pero ¡qué difícil…! fue que me aceptaras. Lo que no sabías es que no soy fácil de desistir y aunque sea en silencio soy muy persistente, claro que en cuarenta y nueve años ya te diste cuenta de eso.
Transcurrieron los años y nos casamos, vinieron los hijos, los nietos. Vivimos tantas cosas juntos, dolores, dificultades, alegrías. Lloramos juntos…reímos juntos, nos amamos. Hace cuarenta y nueve años que formas una parte importante de mi ser. ¡Te quiero!
Por alguna razón Buenos Aires fue para mi siempre, una ciudad de paso. El año pasado surgió la oportunidad de forma inesperada y decidimos visitar familiares allí.
Pasamos unos días preciosos recorriendo algunos puntos de la ciudad.
Hoy se lo dedicaré a «Caminito» . Espacio ubicado en medio del Barrio de la Boca, con una estructura única y de un colorido fantástico, un museo a cielo abierto, dónde los artistas exponen y venden en plena calle, mientras algunas parejas con trajes bien tangueros invitan a los turistas a bailar y fotografiarse con alguno de los elementos típicos. «Caminito» y su entorno te transportan a otra época y llenan el alma con su colorido. Es un sitio que nos representa a nivel mundial y forma parte de de las excursiones de turistas de todo el mundo. A la música de los bares y negocios se suma el colorido sonido de diferentes lenguas.
Hay algo que me pasa cada vez más seguido y es que no puedo entender a las personas que se comportan como vándalos.
¿Por que un árbol que te brinda sombra y en la belleza de su floración se cubre de un halo coral puede llegar a molestar como para prenderle fuego?
Mi ceibo coral, hermoso, rozagante, erguido en mi vereda como el gran vigía luego de que la tormenta hiciera estragos con el lapacho gigante, una noche ardió junto con las ramas del lapacho y la palmera emplazada muy cerca. Fue tanta la impotencia que sentí esa noche mientras hablaba con la policía y los bomberos trataban de apagar el fuego. No entendía el motivo y sigo sin entenderlo aún hoy cuándo lo miro elevar sus brazos quemados hacia el cielo tratando de lucir la mitad de su fronda verde.
Mi hermoso ceibo al que cuidé a partir de un pequeño plantín y me regaló años de belleza, me mira con tristeza preguntándose ¿por qué?
-Memorias de una Princesa-
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Escribo para sanar el corazón.
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Este es el blog de Chelo Puente, donde descubrirás algo sobre mí a través de las palabras escritas y leídas.
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Una visión sobre el complejo y apasionante mundo de la cerámica
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