Si tendiste una mano a alguien aunque sea una vez…
Si miraste con dulzura a un niño, deseando que crezca feliz.
Si se te estrujó el corazón cuando un niño se te acercó ofreciéndote en venta alguna baratija.
Si viste una manita tendida y te dolió profundamente.
Si reíste, si lloraste, si te emocionaste, si te enojaste… No todo está perdido.
Todavía estas construyendo, la indiferencia no te ganó.
Gracias, por la mano tendida.
Gracias por la sonrisa.
Gracias, por la esperanza.
Lelia Di Nubila