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Para vos Mosa Rossi

En un día tan especial como hoy, cuando se cumplen dos años de tu partida…cuando veo videos en tu homenaje y palabras de la familia y amigos que movilizan hasta las lágrimas me puse a buscar en la compu fotografías en las que estuvieras para compartir y encontré un pequeño video de los cinco nietos grabado el 11 de enero de 2014, meses antes que nos dejaras, y allí estás, sólo tu voz y es más que suficiente.

Sólo vos pudiste lograr que hoy encontrara un video perdido en mi computadora y del que no guardaba ningún recuerdo.

Siempre supe que estabas conmigo, porque te sueño, porque hablamos y reímos en ellos con la naturalidad que lo hicimos siempre. Porque no te fuiste…porque estás aquí rondando cerca mío…en esa dimensión en la que no podemos verlos pero si sentirlos. Te quiero y no te olvido.dsc_0262

Historia de Familia · Homenajes/Recuerdos · Sentimientos

Un día como hoy

Hace nueve años decidiste partir y así lo creo porque  diste una dura lucha en un plazo muy corto. No te fuiste madre, te siento rondando muy cerca mio, escucho tu risa, tus enojos, es un murmullo constante que no molesta, acompaña. Nadie te describió mejor que tu nieto al despedirte aquel 10 de septiembre de 2007:

A PACITA

Pacita, mi Pacita, la de todos los que la queremos, la que conocemos y que acompañamos su trajinar, hoy cerró los ojos para siempre.

Nadie, que la haya conocido, puede evitar recordarla, con su presencia furibunda, su verborragia incontenible y su capacidad para generar amores y odios con igual intensidad. Siempre presente y siempre protagonista, ella nunca pasó desapercibida. Tenía una manera particular de demostrar afecto, y más particular de pedir ayuda. Tuvo solo dos miedos en la vida, temor a la soledad y a la muerte. Soledad con la que convivió abrazada durante décadas, y muerte que no sintió, porque Dios quiso que parta en Paz.

Nació en Victoria, un 24 de enero de 1923 y ese calor de verano entrerriano marcó a fuego su temple y moldeo su temperamento extrovertido y visceral. Siguió a su hermana Estela Quattrochio a Resistencia – maestra del colegio Itatí y mujer de la cultura cofundadora del Fogón de los Arrieros – e inició sus pasos como docente en el Chaco.

Tuvo tres hijos Monica, Diego y Poupée – mi madre – de su único matrimonio, con Salvador Di Nubila, que luego de brisas y tormenta llegó a sin mas temprano que tarde. Sin embargo el siempre la recordó con cariño hasta el último día.

Fue maestra de campo en Colonia La Dificultad y tuvo una destacada carrera docente en Colonias Unidad y General San Martín, donde fue declarada la Primer Ciudadana Ilustre.

Allí, en “El Zapallar”, esa tierra de algodón y surco, de gringos europeos que dieron esplendor al pueblo con su sudor, fue una destacada vecina de sociedad, y la profesora de Literatura por experiencia.

De vuelta a Resistencia trabajo pocos años hasta jubilarse y crear su propio templo en Padre Cerqueira 125 – su Finisterre -.

En esa casa pasé muchos momentos de mi infancia y mi adolescencia, era mi refugio, mi lugar de juegos y de compañías. Ella era mi profesora y quien me malcriaba. Yo era su regalón… lo soy.

Muchos amigos de la cultura partieron antes a esperar su llegada, Eduardo Fracchia –su amor platónico nunca reconocido- y Ricardo Jara por ejemplo.

Allí están todos, con una sonrisa, en la antesala de una fiesta eterna. Tu mamá, esa de la que tanto te costaba hablar; tu hermana Estela, aquella que marcó tu vida y te enseñó que el amor duele y es difícil de sobrellevar; las demás con quienes te reencontrarás como en la infancia; y por supuesto Salvador, el del corazón grande y sin rencores, quien te abre la puerta y será el gran anfitrión.

“Acuario te pintó” abuela… y virgo te despide.

Pablo Javier Mujica

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Prosa Poética · Reflexiones Personales/Pensamientos

Te extraño

¿Qué si te extraño? Por supuesto que sí, veo tu fotografía al lado de mi cama y siento que me estas mirando con ese cariño incondicional  que siempre tuviste. Sé que a lo largo de estos once años  del día en que partiste, lo más importante de vos quedó aquí… y tu abrazo es tan cálido como antes… y tus consejos… esos consejos tan especiales que terminaban en una humorada quebrando mis enojos y haciéndome sonreír.

¿Qué si te extraño? Claro que te extraño Salva… ¡Dios me dio el mejor papá del mundo!

¡Te quiero!

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