Abrazo · Pensamientos · Poesía/Poema

El abismo y yo

A veces pienso que soy el árbol al borde del precipicio,

que la niebla es oscura y me aísla.

A veces me siento cómo un árbol al borde del precipicio,

temo al viento y a la lluvia porque me pueden arrastrar.

Y en esos días grises mi mente se inquieta, mi cuerpo duele y

la esperanza se niega a abrazarme.

Son esos días en que nada puedo hacer, solo acurrucarme y pensar:

«Esto también pasará».

Agosto 2026 –@poupeedinubila

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Pensamientos · Poema · Sentimientos

Paraguas en el cielo

Vuelan tan lentos como los vientos que los arrastran,

igual que nuestros pensamientos.

Cuando los vientos calman, los pensamientos son tranquilos.

Cuando arrecia la tormenta vuelan tan alto y tan inestables que a veces asustan, asustan e inmovilizan.

¿Hasta dónde esos pensamientos pueden ser realidad?

¿Hasta dónde son parte libre y cuánto tiene de la tormenta de la ansiedad, del pánico?

¿Paraguas en el cielo o ansiedad controlada?

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Pensamientos · Reflexiones · Sensaciones y Sentimientos · Sentimientos

El bendito pánico

Un día estar solo puede ser el disfrute total, se puede vivir la luz, la naturaleza, gozar plenamente, nada falta, solo uno y su entorno, nada más que el entorno y eso nos llena por completo.

Pero hay otros días en que estas solo, y esa soledad se siente muy pesada, el césped ya no es tan verde como uno lo vio, las flores ya no son tan brillantes, el sol no ilumina como antes, pero nada de eso tiene que ver con la naturaleza, está todo igual, es uno el que se siente incompleto y al sentirse incompleto da espacio al pánico… a la ansiedad.

Por un simple resquicio en el que pueda colarse hace un desastre, y ese pequeño resquicio donde le damos la oportunidad de ingresar es lo mínimo que necesita para hacer de nuestro día un desastre, porque son minutos, quizás una hora pero solo eso puede llegar arruinarnos el día.

¿Qué lo trae? ¿Qué vericuetos de nuestro cerebro lo invita? Es tan potente que puede cambiarnos en solo segundos.

El pánico …no importa los años de tratamiento y mentalizarnos que podemos sobrellevarlo, arremete, y es una bofetada porque se adentró en nuestras vidas, ¿cómo?, ¿en que momento? Me acompañó siempre, desde la infancia, simplemente no comprendía lo que me pasaba, pero en mis recuerdos son muchísimas las situaciones de pánico que viví desde muy pequeña.

¿Hay algo? ¿Una predisposición?, ¿una situación de mi infancia lo generó? ¿Por qué no puedo revertirlo? ¿No lo se? Sigue haciendo estragos en mí.

Prosa Poética · Reflexiones

Pánico#elviajedelablog-t-ella

En un cielo tan límpido como tu límpida mirada… En un mar tan calmo como la calma previa a la tormenta, con los ojos cerrados y el espíritu inquieto volaba a la espera de tu abrazo.

Me sentía tan pequeña… tan frágil como una botella lanzada al mar. Mis emociones con sus picos de ansiedad semejaban el ondular del agua que me arrastraba en un sube y baja interminable.

Tus brazos…tus brazos rodeando mi cuerpo son el ancla que me sostienen…

Tu abrazo cálido logra que esa botella en que me encierra el pánico libere luciérnagas que iluminen mi cielo.

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Después de leer a @MABM en «Sígueme el juego:blog-t-ella»   me dije… porqué no??, yo también puedo pasear con ella por este rinconcito de nuestra bella Argentina. Y aquí estoy buscándote Garabata.

El enlace de garabata para quien se prenda en este hermoso juego de pasear por el mundo interior a través de ella: https://tecuentodeviajes.wordpress.com/2018/01/31/el-viaje-de-la-blog-t-ella-blogtella/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuentos y Relatos · Reflexiones de vida · Sentimientos

Aprender a vivir

Sentada frente al televisor, con una taza de café en la mano y la mirada perdida en el infinito repaso el transcurrir de mi vida y llego a la conclusión de que nos lleva años aprender a vivir y cuando ya lo hemos hecho, o creemos que lo sabemos todo, llegó la hora de partir.
Nadie nos enseña a vivir, sólo nos formamos a través de nuestros errores y aciertos. Tomamos retazos de la existencia de quienes admiramos, de consejos vanos y de aquellos dados con la honradez y humildad de un corazón generoso. Todo sirve, pero sólo depende de nosotros cómo lo apliquemos y hacerlo en el momento justo.
¿Si pudiéramos desandar caminos cuántas cosas no hubiéramos hecho? No es tan fácil adquirir experiencia, sólo se hace paso a paso, día a día, aceptando errores y aprendiendo de ellos, todos hasta los más duros momentos nos dejan algo positivo.
De nada sirve nuestro tiempo. El tiempo es efímero y cada día es una vida, por ello sólo hay que ocuparse de cada uno de ellos como si fuera el primero y el último, aprender a disfrutar de las pequeñas cosas que la naturaleza nos regala: el canto de un pájaro, el verde del césped, los colores de las flores… el cielo con sus nubes que dibujan figuras infinitas y… la familia que es el regalo más importante que Dios nos dio sin olvidar a los amigos que el destino nos proporcionó.
¿Que cosa más importante que todo ello existe? ¿El dinero..? Es efímero, sólo nos ayuda a que no falte comida, salud y educación para nuestros hijos y para nosotros, lo demás… tiene el valor que cada uno le dé, va de la mano de las prioridades personales que nos hemos impuesto.
La vida no siempre da satisfacciones, a veces son más los dolores que las alegrías, pero acaso ¿no es válido trasponer piedras para disfrutar momentos?
Crecer, crecer ya es difícil y cuando debemos hacerlo de a dos se complica aún más. Cada cual tiene sus tiempos y espacios y amoldarlos al otro es complejo.
Tomo un sorbo del café ya frío y analizo el momento de mi vida en que me encuentro, es un cruce de caminos. Debo elegir si seguir el camino arrastrándome en la sombra o respirar profundo y reclamar mis derechos. Ello significa plantar los frenos, dejar en claro que no soy la misma, he crecido y ese crecimiento hizo que cambiara, que modificara mi espíritu, mi concepto de vida, mi razonar, mi visión del mundo.
Si, debo decirlo, porque no quiero partir sin haber dejado mi pequeño legado, debo hacer las últimas cosas en función de lo que yo pienso, mal o bien pero que sean mis decisiones, mis objetivos, mi lucha.
Miro el televisor con asco, sólo muestran violencia, decadencia, desorden y omnipotencia. Es que la pobreza, el abandono, y la falta de honestidad sólo sirven para producir más y más programas que analizan estos temas desde la intelectualidad o la vulgaridad midiendo puntos para ganar más dinero pero excluyendo soluciones. No es el mundo que quiero vivir: quiero justicia, equidad, solidaridad, no más niños en la calle, no más hambre, no más arbitrariedad en el reparto de los derechos.
Sí. Alguna vez viví en un mundo donde la gente trabajaba y estaba orgullosa de ello: no importaba si era zapatero o industrial, lavandera o maestra, cosechero o agricultor, albañil o político, lo hacían con su mejor predisposición porque en ello iba su honorabilidad. Y la palabra… ¡Ah, la palabra..! Era un documento suficiente que marcaba el deseo de cumplir con el compromiso contraído. ¿Que pasó con ese mundo? ¿Qué pasó
con la gente? O mejor dicho, ¿qué pasó con la educación? Miro la taza de café con el estómago revuelto.
No. No me iré de este mundo sin ver qué se puede cambiar.

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