Sentimientos

Adiós Amiguita

Fuiste nuestra compañía por casi 15 años, nos cuidaste, nos mimaste…

Fuiste la reina de la casa, el Alfa, hasta los perros de la familia te respetaban. Te acostabas a tomar sol en medio de ellos con toda la elegancia que te caracterizaba.

Hace unos meses enfermaste y pasaste por varias operaciones pero no perdiste la compostura y seguías moviéndote con elegancia.

Por años… dormimos de a tres, hasta hace una semana cuando ya dejaste de saltar, pero no te quejaste.

Teníamos un diálogo permanente, maullabas… te contestábamos… nos entendíamos, hablábamos el mismo idioma. Anoche te arrebuje en una colcha y dormiste sobre la alfombra, a mi lado, no imaginé que fuera la última noche que compartiríamos, a pesar de que lo esperaba…

Allá en el cielo te esperan tus amigos perrunos: Tina, Manucho y Milagros. Que descanses en paz Mimicha, y un gracias gigante por el tiempo y amor compartido.

poema

Despedida

Dos años,

Dos años significan poco en el almanaque común,

pero en el del corazón,

son mucho, mucho más largos.

 

Dos años de aquel día, comienzos de clase

en que te vi como una más de nosotras.

 

¿Te acuerdas Antonia?

La algarabía cundía en las filas.

 

Pasaron días y días,

días de alegría,

días de tristeza,

pero todos… días de compañerismo.

 

Hoy seguimos juntas

pero por muy poco tiempo.

Ha llegado el momento en que nuestros caminos,

como aquellos que enmarañan el mapa,

se dirigen a rumbos distintos.

En esa bifurcación hay un cartel que dice: ADIÓS

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Sentimientos

Hasta siempre Ino

Mientras estábamos solas, conversando…hablando yo, y vos respondiendo con un movimiento de cabeza, Ennia nos acompañaba, tu respiración se aceleró, mi inquieté, llamé con urgencia a mi marido y en minutos teníamos la emergencia en casa sin darme cuenta  corrí detrás de la camilla, trepé a la ambulancia y continué hablándote.

Después de unas horas pudimos visitarte, ya no estabas allí, tu mirada estaba vacía y supe que te estaba despidiendo. Decidiste partir en la primera hora del 5 de abril y sentí que cumpliste tu deseo. Te quedaste con nosotros. Quienes mejor describieron tu adiós fueron tu nieto y tu biznieta:

CERRASTE EL CIRCULO.

Llegaste a El Zapallar muy joven, con una sonrisa rubia, y una historia bajo el brazo que no quedó en tu paraguayo Pilar natal sino que permaneció en tus pupilas hasta que un día un ser de luz a quien amo abrió esa puerta y tu historia de niña salió a borbotones.

Tu adoración por tu padre Ernesto, ese hombre trabajador y emprendedor de ojos celestes; tu respeto a la instransigente madre Eulogia; la admiración por tus hermanas mayores “Evangelina” (la morocha grandota) y “Pochó” (rubia de ojos claros) y el vago recuerdo de un niño gateando. “Pachín” o “Papachín”.

Sembraste tu simiente en General San Martín con siete sueños que se multiplicaron y desperdigaron detrás de mejores oportunidades pero siempre volvieron a vos, aunque sea por unos días.

Creaste una familia poco convencional, con hijos que no se pelean, que no se recelan, que no se envidian, que pueden estar separados a miles de kilómetros pero están pendientes entre sí, que comparten amor, dolores y hasta algunos silencios que no necesitabas enterarte. Para qué.

Y eso se replicó en decenas de nietos que nos conocemos, nos disfrutamos y con la adultez nos redescubrimos. A veces es difícil describir las ramas porque en vez de un árbol somos una telaraña, una inmensidad de redes unidas que con cada anécdota se fortalece.

Nos diste un apellido y una identidad, y de golpe somos más de 300 Mujica interrelacionados por redes sociales y mensajes telefónicos. Un esfuerzo de amor que regresó a vos multiplicado porque te permitió cerrar tu historia, conocer a tu hermano Dahomey (si, el “Pachín”) y la voz tras el teléfono de la más pequeña Maura Graciela, cuyo hobby es acunar a todos desde la distancia.

Quizás la adultez nos roba la inteligencia de la niñez, la más pura, la genuina, la que me ayudó a entender este momento…

Abril, “la bailarina” me dijo anoche -“la Ino cerró el circulo, porque cuando sos viejita ya fuiste feliz y viste crecer a tus nietos asi que se va a ir en paz.”

Seguramente a esa hora vos ya habías descubierto el único secreto que tus hijos se guardaron para que no sufras, porque seguramente Carlos y “el Flaco” estaban sentados a cada lado de la cama mientras vos expirabas en paz.

Allá estás ahora plantando eternamente las pencas de ananá con el abuelo Ernesto y corriendo por las habitaciones de la vieja casa junto a Eva y Pochó. Y entre nosotros, te pido un favor: -cuidame a mi Mosita.

Yo por mi lado te agradezco por mi viejo, por la gran familia. Por hacerlos buena gente y laburantes que es cosa difícil en estos años. Te agradezco el Apellido y las últimas charlas

Hasta dentro de un rato abuela Inocencia. Vos ya cerraste el círculo, nosotros ya vamos para allá.

Foto de Pablo Mujica.
Pablo Mujica
sensaciones·Sentimientos

Cuando nuestros seres queridos comienzan a despedirse.

Para quienes traspasamos la mitad de nuestra vida, hay experiencias que se repiten y nos hacen revivir otras que fueron dolorosas pero  de las que guardamos vivencias ricas.

Hoy me enfrento con la misma situación que pasé con mis padres, por momentos trato con un bebé y al rato hablamos del novio que está rondando. No importa el tema…es enriquecedor, porque la relación que tuvimos durante muchísimos años se transforma, los roles cambian y solo podemos agradecer a Dios estar allí para acompañarlos en esos diálogos extraños donde el pasado y el presente se juntan y a veces nos miran como a simples desconocidos, pero eso no importa…solo resta agradecer.