Historias de Familia · Reflexiones de vida · Sentimientos · Testimonio y sanación

10 de septiembre

Un 10 de septiembre decidiste partir y fue un dolor tan intenso que costó reflotar mi vida. El dolor y el enojo eran un freno potente.

El dolor se fue mitigando y el enojo se disipó, y por esas cosas mágicas de la vida te fuiste acercando.

Los años pasaron y esta fecha modificó su connotación.

El 10 de septiembre ya no es un día de despedida Madre, porque estás aquí, en mi día día.

Hasta mañana…

Historias de vida/Memorias · Sentimientos

Navegando la ausencia

El tiempo pasa, aprendemos a construir desde el dolor y el día a día. Hoy se cumplen cinco años de la partida de mi nuera favorita, como ella se llamaba.

Experimentar la pérdida de un ser querido es muy doloroso. Hay dos formas de transitar el camino. Cuando la sentimos directamente nosotros y cuando nos trasciende a través de un hijo.

Lo que sigue lo escribí hace cuatro años y los sentimientos se mantienen…

La pérdida de nuestros padres por ejemplo nos arranca de cuajo el corazón y podemos abandonarnos al dolor, caer cuanto sea necesario, ausentarnos por el tiempo necesario, no existir y volver lentamente. Pero cuando la pérdida nos trasciende a través de un hijo, ese tiempo no existe…el dolor debemos llevarlo en silencio, no tenemos tiempo para llorar, primero está nuestro hijo a quien debemos acompañar en este camino. El dolor que sentimos es muy profundo pero no podemos permitir que nos inmovilice.

Así transcurrió este año, fue una experiencia única, te tuve día a día, con el dolor de mi hijo, de los nietos, en las anécdotas, en las risas. Me costó mucho llorarte, debía ser fuerte…ser el hombro en que se apoye Pablo para no derrumbarse, mirarte a través de él y los nietos, continuar sus vidas. Es un camino duro y lo hice lo mejor que pude, porque nadie nos enseña cómo actuar en estas circunstancias, surge instintivamente y como siempre aprendemos de nuestros errores.

Hoy se cumple un año desde que Dios decidió llevarte y creo que no te lloré lo suficiente, no hubo ninguna posibilidad de que me abandonara al dolor. Te fuiste luchando, a pesar de lo inesperado de tu partida, el último domingo compartido dijiste que sólo pedías un año más de vida, que ya sentías cumplida tu existencia. Cuando pregunté por tus hijos tu respuesta fue clara “para eso están ustedes…los abuelos” y nada hacía presagiar lo que ocurriría salvo ese profundo presentimiento de pérdida que yo sentía y que lo interpreté erróneamente mientras hablaba del tema con vos, que hacías de mi confidente.

Gracias por los años compartidos, por los nietos que me diste y por acompañarme cada día de este año que pasó. ¡¡Te extraño Mosa!!

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octubre 2019

Historias de vida/Memorias · Mascotas/Amor Animal · Sentimientos

Adiós Amiguita

Fuiste nuestra compañía por casi 15 años, nos cuidaste, nos mimaste…

Fuiste la reina de la casa, el Alfa, hasta los perros de la familia te respetaban. Te acostabas a tomar sol en medio de ellos con toda la elegancia que te caracterizaba.

Hace unos meses enfermaste y pasaste por varias cirugías pero no perdiste la compostura y seguías moviéndote con elegancia.

Por años… dormimos de a tres, hasta hace una semana cuando ya dejaste de saltar, pero no te quejaste.

Teníamos un diálogo permanente, maullabas… te contestábamos… nos entendíamos, hablábamos el mismo idioma. Anoche te arrebuje en una colcha y dormiste sobre la alfombra, a mi lado, no imaginé que fuera la última noche que compartiríamos, a pesar de que lo esperaba…

Allá en el cielo te esperan tus amigos perrunos: Tina, Manucho y Milagros. Que descanses en paz Mimicha, y un gracias gigante por el tiempo y amor compartido.

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Te extraño

Anoche estuviste presente en la mesa familiar, en mis sueños por supuesto. ¡Cómo te disfruté padre! Eras vos y no lo eras. Estabas algunos años más joven, con traje blanco, y hablando del cigarrillo como una debilidad tuya. Lejos, muy lejos de la realidad, lo detestabas y cuándo de jovencita saqué uno de mi cartera en una fiesta y fumé delante tuyo, sentí tu mirada punzante y un dejo de desilusión.

Anoche también hablamos de eso, de que mi rebeldía sólo duró un par de años.

Que lindo verte sentado a la cabecera de la mesa, chispeante, recién llegado de un «largo viaje».

¿Puedo decirte que te extraño?

¡Te extraño Salva!. No importa la cantidad de años que hayan pasado desde tu partida. Si voy a visitarte sé que terminaré postrada sobre tu lápida llorando.

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