Cuentos y Relatos · LibroReconociéndonos · Sentimientos

Palabras Ausentes- Cap. X- Madurez

  Los años pasan rápidamente, deja de vivir su vida para vivirla a través de los hijos, deja de verse a sí misma para mirar a través de ellos.
El día a día, la sumatoria de sus tensiones vuelven para saldar sus cuentas y esta vez es más profunda pasa a ser la hija de sus hijos y su marido. Pierde el control de su mundo y desde su postración sólo sabe pedir socorro. Cae en un pozo tan  profundo que vuelve a su isla donde se encuentra sola e incomprendida, aterrorizada, teme enfrentar al mundo y se cobija en su cuarto como único lugar seguro.
Cómo explicar que mirar una película le produce tal terror que cree morir. Cómo explicar que se siente atacada por la gente que debe atender en su trabajo. Cómo explicar que no puede ingresar a un negocio porque siente un miedo de muerte, su corazón late desbocado y cree desmayarse, ve los rostros tras una neblina y a veces ni los reconoce. Cómo explicar el sufrimiento que esto le causa cuando su familia y compañeros ya se han cansado de soportar la situación.
Fue un período penoso donde toda la familia enfermó y aprendió a vivir sin ella, ya no la necesitaban, la rutina continuaba y pasó a ser una carga difícil de sobrellevar.

Los que lo viven de afuera nunca podrán comprender el dolor y la soledad que se padece. Después de recorrer consultorios le diagnosticaron ansiedad generalizada, para quien no la sufre es incomprensible y los miran con desconfianza.
Esa lucha con la enfermedad y con la incomprensión es desgastante por ambos lados. El enfermo lucha por sobrevivir y los otros desean que termine de una vez por todas. No todo concluye con aprender a manejar la situación y medicarse, allí
comienza la parte más difícil porque se vuelve al mundo real y se comprende que la vida continuó, que pasaron muchas cosas de las que no se enteraron y que el entorno se acostumbro a vivir sin ellos.
Cómo hacerles entender que están de vuelta, con todas sus facultades normales y pueden ser tan responsables o más que antes. No es fácil, esa isla protectora se transforma en una cárcel.
A partir de allí viene la alternativa de reclamar el lugar perdido, que es un trabajo diario, o mirar por la ventana como lo hacía de niña. A veces una ausencia no buscada   puede transformarse en un castigo injusto, no perdonan el tiempo   pasado, no confían en esta nueva persona.
Y cuando llega a este punto se da cuenta que la vida le pasó por encima, que sus padres ya no están, que el ciclo de su trabajo ya termina, que sus hijos se independizaron y formaron sus familias, que en su matrimonio los silencios son más largos que las palabras y sólo le queda escribir para llenar el vacío de una casa muy grande que en ocasiones se llena con el bullicio de los nietos.
Todo vuelve al principio: “… hay cosas que no se dicen, no se cuentan, se sobrellevan muy escondidas en el interior de uno mismo”. 

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Cuentos y Relatos · Historias de vida/Memorias · LibroReconociéndonos

Palabras Ausentes-Cap IX

El embarazo fue la etapa más bella. Vivía y soñaba por ese niño que crecía dentro de su vientre, fueron meses dedicados a coser y tejer su ajuar, elegir probables nombres porque hasta el momento del nacimiento no sabría su sexo. Poco importaba, el milagro que estaba gestando era el regalo de Dios a tanto sufrimiento pasado, todo se reducía a ese pequeño mundo que era lo más importante.
Llegó el día tan esperado y su bebé comenzó a presionar, quería nacer, pero aunque ambos estaban dispuestos la naturaleza tiene sus sorpresas, fueron tres días de larga espera, hubo que sacarlo de urgencia pero no importaba, allí estaba esa cosa
mágica que es un bebé recién nacido queriendo acomodarse al mundo y prendido a su mamá como tabla de salvación.
A partir de ese momento comenzó el idilio con ese ser que le pertenecía de algún modo, ese bebé que por bastante tiempo vivió amarrado a su pollera. Por más de un año fueron una simbiosis, viviendo el día a día, descubriendo el mundo a través de sus ojos.
Cuando apenas tenía tres meses debieron dejar la casa materna, la relación estaba rota. La vida se complicó, había un bebé y los gastos eran impredecibles, pero sabían que podrían sobrevivir y lo hicieron.
Aprender a vivir como una familia independiente, no fue fácil, eran muy jóvenes, pero tenían un ángel protector que nunca los abandonaba y en los momentos más difíciles siempre una mano se tendía para ayudar.

Los años pasaron unos más lentos que otros, unos más felices que otros. Vino el segundo hijo, quien dio vuelta la casa, rompió con los horarios y las costumbres era un terremoto y se hizo sentir desde la panza con un embarazo complicado que    reflejaría su personalidad especial.
Entre sus tareas de ama de casa, mamá de dos bebés y el trabajo su salud se quebrantó, fueron años de continuas cirugías, de caerse y levantarse, pero todo valía la pena, su familia era el centro de su existencia.
Y llegó un dolor nunca superado, la pérdida de un tercer embarazo que casi la lleva con él.
Con más risas que llantos la pareja se consolidaba, los dos tenían un punto en común, se habían criado sin padre y sin una familia contenedora, eso hacía que lucharan para llevar adelante la propia.
Jugar a ser padres lleva una vida, cuanta cosa por aprender, crecer con los hijos y vivir cada día sin saber como terminará. Entre risas y llantos, entre pañales y mamaderas, disfrutando de lo bueno y llorando con sus llantos. Las crisis de personalidad eran menos frecuentes pero no por eso se habían aliviado, seguía viviendo en una isla, nada más que en ella había incorporado a su familia.
Las relaciones con su madre tenían altos y bajos, los nietos la habían acercado pero no cambiado. Papá participaba de cerca, sentirse abuelo lo hacia muy feliz y se hizo rutina la reunión de los domingos donde tíos y sobrinos, cuyas edades poco diferían, compartieran el día con sus travesuras.
Y los años fueron pasando… sorteando obstáculos, llegó la noticia de un nuevo embarazo encontrándolos a ambos sin un trabajo seguro. La vida tiene esas cosas, te enfrenta a duras penas para que reacciones y ese nuevo bebé vino acompañado de dolores y alegrías, la mano tendida de familiares y amigos y su madre se sumó para bien. No fue fácil su llegada al mundo, estuvo en estado crítico pero venia 
acompañado de un ángel protector que nunca lo abandonaría.
Antes de que el bebé cumpliera dos meses volvió a trabajar, era una lucha diaria ocuparse de la casa, tres niños y el trabajo, pero quien quiere puede, y esos niños eran su motor. Vaya si daban trabajo tres varones pueden ser todo un batallón y quien lo comandaba era ese pequeño retoño del medio que no media riesgos para llamar la atención.

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Pensamientos · Reflexiones · Sensaciones y Sentimientos

Sensaciones

Me siento tensa, a punto de estallar, dejo la computadora, me levanto del sillón y comienzo a replegarme en mí misma como si fuera una persiana. Siguiendo mi ritmo interno, paso a paso, lentamente hasta que mis manos tocan el piso. Ese roce, ese simple roce me estremece. Es una descarga que recorre mi cuerpo. Respiro profundamente y mantengo la posición mientras siento la levedad de mi cuerpo.

Lentamente inicio el movimiento inverso hasta lograr mantenerme de pie totalmente laxa. La sensación es genial, pero el resultado no dura demasiado. Es como una telaraña que me comprime.

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Microreflexión · Pensamientos · Sensaciones y Sentimientos · Sentimientos

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Ese tic tac de los músculos faciales que comienzan con un movimiento leve y pausado. Ese tic tac que va marcando un ritmo cada vez más intenso hasta contraer medio rostro, causando dolor y lleva  mi mente a un refugio profundo dónde ruego que pase pronto. Ese tic tac que me acompaña cada vez más seguido. Ese tic tac que se inicia sin motivo aparente cuándo los demás músculos de mi cuerpo se preparan para el descanso. Si, ese tic tac…

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Microreflexión · Reflexiones de vida · Testimonio y sanación

El Pánico

El pánico, ese enemigo que se ha infiltrado solapadamente en nuestro cerebro y vive allí adormecido, en ese rincón oculto, hasta que algún  disparador lo saca a la superficie.

Él puede lograr desequilibrarnos hasta hacernos creer que moriremos en un instante.

Una pesadilla en nuestras vidas que nunca nos abandona totalmente. Podemos aprender técnicas  para sobrellevarlo; algunos dicen que lograron superarlo, sanar. No tengo esa suerte. Puedo intentar olvidarlo , pero siempre habrá un momento en que me dice «aquí estoy».

Reflexiones de vida · Sentimientos

Angustia oral

Y si, todos pasamos por esos momentos que llamamos de «angustia oral». Justo lo que me pasa ahora. Y, como muchos hacemos voy, a «papá Google» donde encuentro cantidades de  artículos; todos hablan de los mismo: enojo, desilusión, carencia de esperanza, descontrol, sentirse despreciado, aburrimiento.

¿Pues que pasa conmigo? No me encuadro en ninguno de ellos. No estoy enojada con nadie y menos conmigo misma. ¿Desilusión ? Por supuesto que casi todos los días pasamos por una, pero eso no me lleva a enterrarme en la alacena y la heladera. ¿Carencia de esperanza?Nunca me falta  esperanza, siempre veo la luz a través de oscuridad. ¿Sentirme despreciada? La verdad … nunca me lo planteé y, si fuera así, no me enteré; por lo tanto, tampoco es un motivo. ¿Descontrol? …¿cuándo, cómo, dónde? ¿Aburrimiento? No tengo tiempo, tengo tantos proyectos de todos los tamaños y se me dificulta plasmarlos.

Bien he llegado hasta aquí sin una respuesta. Resultado… estoy padeciendo angustia oral de origen desconocido y, si no encuentro pronto la solución, mi cuerpo no me lo agradecerá: mis huesos crujirán más fuerte y las neuralgias aumentarán.

Si alguien tiene una solución a mi problema, espero su ayuda.

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