
Fuiste lienzo y pincel.
Pude escribir mi historia con toda crudeza y lo aceptaste.
Pude llorar en tu regazo en los momentos más álgidos,
y me abrazaste.
Mi niña interior tiene una fortaleza que nació de sus debilidades;
en su inocencia, se protegió y me protegió sin darse cuenta.
Cuántas señales percibió desde las miradas que ellos creían ocultar.
Imagen Pinterest @poupeedinubila Julio 2026