Poema LXXVIII

Tiempo,

largo y corto,

antojadizo.

Tiempo de amor.

Tiempo que te mides con la vara de lo irreal.

 

Ayer,

cinco años eran mucho.

Hoy,

un año mucho más.

 

Tiempo.

Tiempo que caminas a gatas,

deslizándote apenas, tardando aún más.

 

No seas tan torpe.

Acorta tus días,

¡que contra la impaciencia…

es muy duro luchar!

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Si yo no lo recuerdo no existió

Esa frase  me la dice siempre uno de mis hijos cuando le recuerdo las travesuras que hizo de niño. Esa frase que forma parte de nuestras reuniones y provoca risas  también puede contener su lado gris ,  hay muchas cosas que para ellos no existieron porque yo no les dije para evitar que se preocuparan. Aun cuando veían una mamá tirada en la cama descompuesta mi respuesta era no hay que preocuparlos y llegué a darle el nombre de “chiripiolca” extraída del programa del Chavo, programa que ellos miraban, de allí pasé ser la abuela chiri cuando vino el primer nieto, porque mis descomposturas eran casi a diario, y sé que fui un peso muy grande para mi familia.

Muchas veces por evitar preocupar a los hijos quitamos importancia a las cosas que nos pasan  hasta llegar al límite en que ya no somos capaces de manejarnos por nosotros mismos, de caer tan profundo que podemos llegar a trasformarnos en un ente al que todos miran con lástima.

Si hubiera sido realista con ellos y les hubiera contado que una vez subiendo las escaleras del edificio en el que trabajaba en el 3º piso (escalera que subía y bajaba todos los días) cuando llegué apenas pude caminar unos pasos porque todo giraba ante mi y no veía lo que tenia delante, caminé lentamente y pedí una silla para sentarme a “descansar”, cuando me sentí un poco mejor, agradecí y fui a mi lugar de trabajo con el solo comentario de que me había “cansado”.

Si les hubiera contado que al salir de la odontóloga y caminar tres cuadras para tomar el colectivo el mundo  me daba vueltas y el corazón latía a mil en  mi garganta , paré un remis y fui a ovillarme en mi cama esperando que pasara.

Si les hubiera contado que cuando volvía del trabajo, bajé del colectivo , caminé dos cuadras y me sentía tan ahogada por la falta de aire y las palpitaciones que la media cuadra que faltaba para llegar a casa fue un siglo en mis espaldas…caminar dos pasos parar, caminar dos pasos parar…hasta que pude golpear la puerta y caer en el primer sillón que encontré ante la mirada sorprendida de mi marido quien nunca comprendió lo que me pasaba.

Tardé muchos años en recuperar mi vida, mediando internaciones traumáticas en la unidad coronaria, pero ya era tarde, había perdido parte del crecimiento de mis hijos, vivencias de la familia, había perdido mi espacio en el hogar. Todos esos años de lucha en los que muy pocos me acompañaron, no sólo habían dejado lagunas en mis recuerdos, me habían restado espacio en mi hogar. Para mi familia la vida había continuado y se adaptaron a ella cada uno a su manera, pero faltaba alguien y ese alguien era yo. Es difícil reclamar un espacio que mi esposo y mis hijos habían ocupado por la necesidad natural,  la vida no para, transcurre, y nadie te devuelve lo perdido.

De muchas cosas me siento responsable… fui yo quien decidió no asustar a los chicos, fui yo quien quiso protegerlos, lo que nunca pensé es que lo pagaría tan caro.

Si,  nuestros hijos deben saber lo que nos pasa  de acuerdo con su edad y comprensión y tratando de no alarmarlos, pero deben conocer la verdad.

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Las Curiosas

Disfrutamos de un  fin de semana especial  en Las Curiosas, habitaciones en medio del monte autóctono chaqueño, masajes  y buena comida. Estar en contacto directo con la naturaleza, poder sentarme en una hamaca paraguaya en medio de la siesta, acompañada por el termo y el mate y el canto de los pájaros a mi alrededor me trasportó a mi infancia.

Ningún hotel cinco estrellas  brinda ese colorido natural del monte y otras plantas en flor, el sonido de los pájaros y el parloteo de las cotorras en un silencio calmo que relaja el cuerpo y engrandece el alma. Gracias Pablo.

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Sueños

Hace unos días tuve un sueño especial, triste, movilizador. Me  confirmaban   que  estaba en el inicio una enfermedad que alteraría mi vida y  demostraba cual era el problema que arrastraba con mis ausencias de memoria, Alzheimer. La noticia me impactó por sobre todas las cosas porque quería luchar contra el tiempo… quería cubrir todas bases… quería dejar mi historia escrita antes de que mi último ápice de  memoria se perdiera.

Fue tan vívido,  le pedía a mi hijo que él fuera mi memoria… le rogaba: -Pablo no me abandones, vos tenes que ser mi memoria…necesito terminar mi trabajo…necesito concluir la investigación. Necesito completar la historia.

Pienso que es premonitorio , que en algún momento todos estos huecos que me ocurren día a día, todos estos vacíos en mi memoria, todas estas tildes que no me permiten hablar correctamente se transformarán en algo mas grande y…quiero concluir con todo lo que empecé!! Quiero poder llevar la historia de mi familia, toda esta investigación de tantos años, volcarla y que sea mi legado. No  importa si después recuerdo o no,  pero que quede para los demás. Que la historia quede escrita.

En el transcurso de mi vida tuve muchos sueños premonitorios. Algunos fueron alegres y otros despedidas. Aprendí a convivir con ellos y aceptarlos sin que modificaran mi vida.

Este último tiempo he tenido sueños “raros” que de algún modo se ajustaron a la realidad. A los que después les pude dar sentido con la partida de  Ino. Sólo que ahora espero que este  no sea premonitorio y que si lo es  me permita usar mi tiempo…tener el tiempo necesario para cubrir las bases, para que nada de todo esto se pierda. Para que haya una historia escrita para los nietos, para mis biznietos, para quien sea la continuidad de mi familia.

Creo que lo más hermoso que hay es conocer la historia de los antepasados. A mi personalmente me abrió un mundo diferente y dio  un particular significado  enterarme de la vida que tuvieron, de quienes fueron y creo que eso no debe perderse. Creo que la familia grande es lo más importante que hay en  la vida. No estamos solos, nunca estamos solos, ellos siempre están al lado nuestro acompañándonos y dentro nuestro porque todos llevamos sus marcas.

Sólo pido tiempo, si esto se va a transformar en realidad.

Sólo pido tiempo suficiente para concluir la historia.

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