Pensamientos · Prosa Poética

La danza de la vida

Con las piernas levantadas en esa incómoda posición, despertando de la anestesia, se le acercó la enfermera y con dureza susurró: – Mataste a un niño.

Y ella, tan pequeña y asustada, la miró con …un vacío enorme…Ya lo sabía.

Y pudieron pasar mil años y ser su pecado perdonado… pero ella jamás lo olvidó.

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