Hijo mio

Hijo mío,

pedazo de sueños,

que tus ojos cándidos  no vean la miseria humana.

Que tus tiernas manos

no rocen la inmundicia.

Que tu dulce corazón

no sufra las insidias degradantes.

 

Hijo mío, de eso….

Me ocuparé yo!

del libro “Reconociéndonos”