Sentimientos

Sentimientos

Cada vez se insiste más en el estudio de los genes, y la constelación familiar para ver a través de quién heredamos ciertas enfermedades o debilidades, pero… no sé si quiero saberlo.

Llevo años trabajando en genealogía siguiendo ramas cada vez más intrincadas y lejanas, pero cuando hablamos de enfermedades se reducen a los padres y abuelos, y por ello…»no sé si quiero saberlo»

Tengo miedo de sentir culpa o culparlos.

Si bien antes era una broma reclamarle a mi padre cada vez que me descubrían una nueva dolencia, hoy va más allá de eso y no me siento capaz de enfrentarlo.

Hoy, estoy en un momento de agradecer, no de reclamar.

El pasado…pasó.

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sensaciones · Sentimientos

Verdades/ilusiones

La vida no es «un lecho de rosas», es un camino con momentos felices, aprendizaje y muchas tristezas.

Basta con decir he vivido momentos felices.

Sería ilógico creer que somos muy felices, cuando debemos trabajar tanto, para lograr instantes que brillen en nuestra senda.

Debemos manejar nuestras emociones para que los declives no sean tan abruptos.

Debemos caminar a paso lento para que el ritmo que nos impone la vida no nos estrelle.

A veces lo logramos…otras caemos. No importa cuantas, sólo importa cuan fuerte nos aferramos para que el dolor sea soportable.

Cuando llegamos a cierta edad nos damos cuenta…

Nuestra memoria se encarga de recordarnos cuanta oscuridad recorrimos.

Lo importante es: ¿Valió la pena?

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Abrazos infinitos

Salvador Antonio Lázaro Di Nubila, mi Salva, mi padre, mi edipo, eligió este día allá por 2005 para abandonar este mundo y mudarse a otra dimensión.

Desde ese día y luego de un duelo muy largo y doloroso, nos encontramos en el límite de ambos mundos para seguir compartiendo: consejos, vivencias y recuerdos. Sólo necesito cerrar los ojos para que su rostro se dibuje en mis párpados, algunas veces solo me mira, otras me sonríe. El límite es tan tenue que puedo escuchar sus consejos para situaciones que vivo en la actualidad.

Allí está mi Salva amado. Ese niño grande que cerró sus ojos hace 18 años, pero nunca se fue.

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Despedida

Esa mirada cansada del último día,

tu cabeza inclinada hacia atrás,

y tus ojos…tus ojos parecían pedir piedad.

Estabas pidiendo permiso para irte.

Ese fue el momento en que hecha pedazos, te dije al oído:

» la virgencita encontró a la abuelita,

y te esta esperando…ya podes descansar en paz.»

De allí fui al Oratorio y le rogué a Dios que te llevara.

Sabía que esto me partía en mil pedazos pero rogué con tanta fuerzas

que a las pocas horas dejaste el sufrimiento atrás y partiste.

A partir de allí fui un ente.

No podía comprender como la vida continuaba sin ti.

Pero papá… le rogué a Dios que te dejara descansar y renuncié a vos

porque tu mirada me dolía más que un puñal.