Sueños compartidos

Sueños compartidos

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Había una vez un perro negro y también otro perro de color piel y ojos rojos y se encontraron en una casa embrujada y el pequeño perro negro corrió.

Entré a la casa embrujada y me fui hasta la cama y un hombre viejo me dijo que debajo vivía dientes y vampiros y otros, apareció una mano rosa y era un monstruo Agustín que tenía cuello largo y se fue a un agujerito donde había un ratón. Ahí estaba oscuro, vino Emma se escondió en el agujerito y apareció una mano roja y se llevo a Emma y a Agustín.

Me desperté en el sueño y había muchos viejos y me fui a la escalera y Fin”

Mateo, 7años

#Quedateen casa·sensaciones·Sentimientos

Sueños

Y el sueño se repite hasta el infinito…

No se cuando comenzó, fue hace mucho tiempo.

Solo me quedan las imágenes de movilizarme con cierta dificultad, rodando sentada…siguiendo mi rutina, realizando las cosas naturalmente, sentada… No se su significado, solo pienso que en mis sueños siempre fui un paso adelante de mi realidad.

¿Terminaré mi vida sentada? ¿puede ser? ¿ o no?

Por el momento solo lo sueño.

Es extraño, no es una pesadilla, no sufro, es tan natural que despierto desconcertada, como si fuera mi otro yo en un mundo paralelo.

#Quedateen casa·cuento·Sentimientos

Buscando a Miguel

“Querida amiga:

No te imaginas cuánto necesito de tu compañía en este momento.

En el tiempo que llevamos sin vernos pasaron muchas cosas, para ser más exacta me ocurrieron muchas cosas, hechos lamentables como la pérdida de Miguel, mi hermano. Lo más triste de ello es que, hasta el momento, a pesar del trabajo policial, el cuerpo no aparece.

Estoy desconsolada y extraño tu presencia.”

   Cuando llego a este punto de la carta, viene a mi memoria el verano pasado en casa de Manuela, nuestros paseos por el bosque cercano: un lugar calmo donde los únicos sonidos eran el canto de los pájaros o el crujido de ramas tras la fuga de una liebre o un venado. Nuestras conversaciones se dirigían, invariablemente, a su familia.

   Con la carta apretada en mis manos pienso en él: hermoso, de rasgos irregulares y manos lánguidas, era la representación de una persona débil ante los riegos del mundo.  Se enredó en una relación amorosa con una mujer fuerte que lo contuviera, quien estaba casada, y esto generó la maledicencia en las reuniones sociales.

   La familia de Miguel se sentía molesta por aquel descaro. Quedaba a la vista, que una mujer  con tal carácter dominaba la relación, y lo hacía a vistas de su marido para crear una situación que lo enfureciera.

   Pienso en mi amiga: erguida, a la defensiva, con el abrazo protector a Miguel y la mirada atenta, observando siempre el entorno. Algo en su interior le decía que ese joven la necesitaba, y él lo exteriorizaba acurrucándose en el hueco del brazo que se le tendía.

     En las largas tardes del verano  el tema era recurrente entre Manuela y yo.

Me contaba su sufrimiento por esta situación,   se sentía impotente para romper los lazos  enfermizos a los que estaba atado su hermano, y temía por el final.

Rápidamente tomo papel y lapicera  para contestar a su pedido de socorro, pero mi mente está en blanco, mis manos tiemblan y sólo pienso en  Manuela,  mi amiga de toda la vida  que me necesita.

Automáticamente me prendo del teléfono para reservar pasajes, debo estar con ella…

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